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El centro comercial de Estambul que se convirtió en un refugio nocturno para perros callejeros

Algunas historias ponen de manifiesto que la mayoría de problemas de este mundo se resolverían con un poco de voluntad. Y siempre viene bien recordarlas para que sirvan como fuente de inspiración ante situaciones que nos preocupan.

Todas las ciudades registran un numero, mayor o menor, de animales callejeros, y aunque existen organizaciones que se encargan de recogerlos, la realidad es que la mayoría de ellas sobrepasan sus propios límites de acogida. Cada día, más gente se involucra en el cuidado de animales abandonados que necesitan refugio hasta encontrar un hogar definitivo, pero aún queda mucho por hacer y los recursos son, generalmente, limitados.

Por eso, hoy queremos recordar algo que ocurrió en Estambul durante la ola de frío que azotó Europa a principios de 2017. Cualquiera que haya visitado esta ciudad turca se habrá dado cuenta de la enorme cantidad de animales callejeros que hay, y de cómo la relación entre estos y los ciudadanos es muy diferente a la que vemos en Europa occidental.

A pesar de ser animales de la calle, los perros y gatos de Estambul están bien cuidados y alimentados por los habitantes de la ciudad. Simplemente, no tienen un hogar. Por eso, cuando el frío llegó, algunos comercios y decenas de voluntarios quisieron aportar su granito de arena.

Fue entonces cuando dio la vuelta al mundo la noticia de que el centro comercial Atrium, en el distrito de Bakırköy, estaba actuando como refugio nocturno para los perros callejeros de ciudad. Durante días, dejaron entrar a los animales para que pasasen la noche protegidos del frío, con comida y mantas. Los voluntarios se encargaron de hacerles compañía y de cuidar las instalaciones para no entorpecer el trabajo durante el día.

Se trata de una enorme diferencia en la mentalidad y en la percepción que se tiene del mundo animal. Lejos de ser considerados un problema, los perros y gatos callejeros son vistos como parte de la ciudad y los ciudadanos se vuelcan en cuidarlos como harían con sus propias mascotas.

Es cierto que Turquía no es precisamente un modelo a seguir en muchas cuestiones políticas y sociales, pero desde allí podrían decir lo mismo de nosotros en relación al trato que le damos a nuestros animales. La idea es que siempre podemos aprender algo de otros, y ver iniciativas como esta nos hace preguntarnos si no podríamos hacer mucho más para mejorar como sociedad.

Fotos: Europapress

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