El síndrome del edificio enfermo, o cómo tu casa o lugar de trabajo pueden afectar a tu salud

Publicado 7 enero, 2020 por Alberto Díaz - Pinto
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Después de conocer algunas de las enfermedades más pudorosas, así como las enfermedades que «solo afectaban a las mujeres» allá en el siglo XIX, hoy venimos a hablaros de una curiosa afección que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) terminó reconociendo en 1982 y que, a día de hoy, según escrutinios y estimaciones, un 30% de los edificios se encuentran afectados por ella. Se trata del Síndrome del Edificio Enfermo (SEE).

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Sin embargo, el nombre de esta afección puede llevar a la confusión. No es el edificio el que enferma, sino sus habitantes. La OMS lo define como el «conjunto de molestias y enfermedades que un edificio causa en sus ocupantes y cuyo origen está en el mal estado del edificio». Además, la OMS fija un porcentaje para determinar si estamos o no ante un caso de SEE: si más del 20% de los ocupantes o trabajadores del edificio se ven afectados por molestias o enfermedades, estamos ante un claro caso de Síndrome de Edificio Enfermo.

Los síntomas que produce el Síndrome del Edificio Enfermo o SEE

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A continuación, enumeramos los posibles síntomas que podrían padecer aquellos que pasan demasiado tiempo en un edificio con SEE:

  1. Jaquecas
  2. Irritaciones y picor de ojos, nariz, garganta,
  3. Resfriados
  4. Sensación de sequedad en vías respiratorias
  5. Náuseas
  6. Ronquera
  7. Fatiga y decaimiento
  8. Piel seca
  9. Manchas en la piel
  10. Secreción nasal
  11. Mareos
  12. Vértigos
  13. Reacciones psicológicas inespecíficas
  14. Rinitis
  15. Asma
  16. Letargia
  17. Ira
  18. Sensibilidad a los olores

Pero antes de ver cómo combatirlo, analicemos cuáles son las causas que lo propician, así como qué tipo de síntomas sufren quienes lo padecen. Comencemos:

¿Qué causas producen el síndrome del edificio enfermo?

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El SEE puede darse en espacios de trabajo, así como en el hogar. Según la Asociación Catalana de Empresas Especializadas en el Síndrome del Edificio Enfermo (ACESEM), las causas están relacionadas con los agentes químicos, físicos, biológicos y ergonómicos. Estos últimos tienen que ver con factores estructurales, de distribución, instalaciones y equipamiento del edificio.

Se ha sugerido que el SEE podría ser causado por la contaminación ambiental, provocada, por ejemplo, por una ventilación inadecuada, siendo este uno de los factores clave. Así pues, la mala ventilación interior, la recirculación del aire, la baja humedad generada por el frío seco o el calor en exceso, luz en demasía y ciertos materiales de revestimiento como el de las moquetas sintéticas, juegan un papel clave en la acumulación de contaminantes en los espacios interiores. Factores que pueden hacer que se acumulen bacterias, moho, polen o virus en el ambiente. Todo ello sin contar con la contaminación exterior, como el escape de vehículos motorizados, que también puede contribuir al SEE.

Los suelos laminados pueden causar una mayor exposición a los químicos, y por tanto a los síntomas generados por el SEE, en comparación con suelos de piedra, baldosa o cemento. Diversos estudios también han concluido que una redecoración reciente y el mobiliario nuevo, así como la tenencia de mascotas, también pueden influir.

¿Cómo podemos prevenirlo y/o remediar esta situación?

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Ante este problema, el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) elaboró una guía sobre cómo detectar los edificios enfermos y cómo poner remedio, según las recomendaciones de la OMS.

Entre las medidas más destacadas se incluyen: mejorar las ventilaciones entre el interior y el exterior, así como acabar con los circuitos de aire recirculado en los calefactores y los aires acondicionados, puesto que no facilitan el intercambio de gases. También recomiendan controlar las temperaturas extremas, tanto de frío como de calor, en las oficinas, así como en el uso de humidificadores, si el ambiente es excesivamente seco.

El manual también insiste en la limpieza constante de moquetas y otras superficies que puedan acumular contaminantes, sobre todo rugosas o sintéticas, o bien sustituirlos por materiales más lisos y fáciles de limpiar.

Si estáis padeciendo alguno de estos síntomas desde hace tiempo y no sabéis por qué, deberíais tener en cuenta todas estas recomendaciones y contratar a un servicio de expertos que determine si vuestro hogar o espacio de trabajo se ve afectado por el síndrome. Si fuera el caso, ya sabéis lo que tenéis que hacer.

Fuentes: Síndrome del edificio enfermo, insst

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