El vínculo que se crea entre animales y niños es una de las conexiones más fuertes que se pueden experimentar cuando se es pequeño. Las mascotas nos enseñan conceptos sociales como la responsabilidad, la lealtad y la amistad, y otros vitales como la enfermedad o la muerte.

Kahne Williams tenía 6 años cuando su perro Kase desapareció. Sus padres lo adoptaron y perro y niño se hicieron inseparables desde el primer momento, por eso cuando Kase se perdió, el pequeño quedó devastado.

La familia solía dejar salir al perro al patio para que hiciese sus necesidades y un día, en una de esas salidas, el animal se esfumó.

Pasaron un mes sin parar de buscarlo y empezaron a perder la esperanza cuando una tremenda tormenta de nieve dejó las calles cubiertas con 50 cm de nieve.

Lo que la familia Williams no sabía era que uno de sus vecinos había encontrado al perro y, en vista de la situación exterior, lo metió en casa y lo cuidó.

Un día, la madre de Kahne iba conduciendo a casa cuando se quedó parada tras un autobús. Este pequeño detalle fue el que le llevó a encontrar al cachorro perdido, pues quedó frente a la casa donde se alojaba Kase. Dos niñas bajaron del autobús y el perro salió a recibirlas. “¡Ese es mi perro!” pensó Paula, y saltó del coche para reencontrarse con su mascota.

La señora Williams agradeció lo que habían hecho a la familia que cuidó de Kase, metió al perro en el coche y casi no podía contener la emoción pensando en la cara que pondría su hijo cuando se reencontrasen.

“Ven, tengo una sorpresa para ti”, le dijo a Kahne. Con una evidente falta de entusiasmo, el pequeño obedeció a su madre y su rostro cambió cuando vio lo que tenía para él.

Por suerte, todo quedó grabado en vídeo, así que aquí tienes el momento del reencuentro. Te lo advierto: deberías ir sacando un pañuelo.

Fuente: Shareably

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