El equipo científico que trabajaba en el proyecto MINOUW, o Iniciativa para la minimización de capturas de las capturas no deseadas en las pesquerías europeas en las costas de Algarve (Portugal) se ha llevado una inesperada sorpresa al toparse con un tiburón prehistórico.

La extraña criatura, conocida como Chlamydoselachus anguineus o “tiburón anguila”, está ampliamente extendida, pero es raro encontrarla porque vive a grandes profundidades, tal como dicen en la nota de prensa que publicó el Instituto Portugués del Mar:

A pesar de tener una amplia distribución geográfica, a lo largo de todo el atlántico, desde la costa noruega, pasando por aguas escocesas, de Galicia, Azores, Madeira y Canarias, bajando la costa africana hasta el Índico, alcanzando todavía Japón, Australia y Nueva Zelanda, no es normal verlo debido a las profundidades en las que vive. El presente ejemplar fue capturado a 700 metros de profundidad.

Poco se sabe sobre el tiburón, salvo que tiene un cuerpo largo parecido al de una serpiente y una disposición circular de nada menos que 300 dientes. Por su fisionomía, entra dentro de los llamados “fósiles vivientes”, y es que a un kilómetro de profundidad pocos animales sobreviven y la selección natural hace que los animales evolucionen “más lentamente” al haber menor competencia entre especies depredadoras… aunque aún nos quedan muchas sorpresas por descubrir.

Los tiburones anguila pertenecen a los tiburones más antiguos y son conocidos por tener branquias adicionales, bocas grandes, ojos en el costado de sus cabezas y aletas dorsales sin espinas.

Esta no es la primera vez que un tiburón con volantes es capturado. En diciembre del pasado año, un pescador llamado Roman Fedortsov subió una imagen al Twitter de un tiburón con volantes con el que se topó en Rusia.

Fuente: IPMA

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