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Te explicamos qué cosas sí puedes llevarte de un hotel y cuáles no 

Sí, robar está mal, pero todos hemos mirado de reojo el juego de toallas del hotel, el albornoz, los vasos tan chulos del minibar… y vete tú a saber que más. Y es que existe una línea muy delgada ente los obsequios del hotel y las cosas que no deberías llevarte.

Y no te hagas el loco, el 71% de las personas alojadas en un hotel reconocen haberse llevado alguna vez un objeto de valor. Y para colmo, el ranking de ladrones de hotel por países dice que los españoles somos los que más robamos, seguidos de los argentinos y los norteamericanos…

Así que, para dejar de copar el Top 10, vamos a explicarte qué puedes llevarte de un hotel, qué no y cuáles son los robos más extraños a los que las grandes cadenas hoteleras deben enfrentarse. No te lo pierdas.

Qué puedes llevarte

Cualquier obsequio desechable es tuyo si lo quieres. Sin consecuencias. Esto es:

Artículos de baño: desde el Champú y el gel, hasta el gorro de ducha, kit dental o de afeitado. Eso sí, si el gel está agarrado en la pared… déjalo.

Regalos promocionales: Block de notas, bolígrafos, cerillas y otros objetos de escaso valor con el logo del hotel son pequeños obsequios destinados a hacer publicidad. 

Ropa de usar y tirar: Babuchas, chanclas para el Spa…

Comida regalo: Bombones, golosinas, caramelos y cualquier otro detalle que te ofrezcan. 

Que no deberías llevarte 

Entregar los datos de la tarjeta de crédito durante el registro ha frenado de forma bestial los robos en hoteles. No obstante, siempre hay quien encuentra una manera de salirse con la suya. A veces de forma sutil, y otras completamente descarada. 

Estos son los artículos más robados, según la encuesta realizada por la web Gadling.

1.- Toallas. No hay sorpresa, ¿verdad? Pero lo que no sabías es la gran cantidad de dinero que lo hoteles gastan en reponer este elemento. Gadling señala que uno de los hoteles encuestados con 415 habitaciones tiene un presupuesto de 140.000$ para reponerlas.

Como curiosidad, las toallas de piscina -más complicadas de controlar- desaparecen con más facilidad que las de ducha.

2.- Ropa de cama. No solo sábanas, también edredones, mantas y almohadas… 
3.- Cubertería, accesorios de cocina y del servicio de habitaciones. Aproximadamente el 10% de los platos, vasos, tazas, jarras de café, juegos de desayuno… que entrega el servicio de habitaciones no vuelven. Un robo que ocurre con más frecuencia cuanto más larga es la estancia y más posibilidades de juntar un ajuar tiene el cliente.

4.- Complementos de baño e higiene. Desde el típico secador de pelo, hasta la papelera del baño, el toallero o la plancha de viaje. Con solo 100 habitaciones, uno de los hoteles de Gadling tiene que reponer tres secadores de pelo a la semana.

5.- Gadgets electrónicos. Hay una razón para que las televisiones se encuentren atornilladas, y es que, sin control, puede desaparecer una a la semana. Junto a la tele, los teléfonos en la habitación (aunque son inútiles fuera del hotel), reproductores de DVD, mandos a distancia, pilas, cables de conexión a Internet y TV forman el quinto grupo.

6.- Muebles y bombillas. Algunos clientes roban las bombillas de la habitación, y otros tienen fijación con el mobiliario, desde las papeleras y espejos hasta todo tipo de decoración.

Uno de los hoteles afirmaba que anda detrás de unos clientes que le robaron una silla de oficina de 900$, que sustrajeron por una puerta lateral haciéndola pasar por carrito de equipaje. 

7.- Señales de todo tipo. El cartel de salida de emergencia, el número de la habitación o cualquier otra señalética que los clientes piensen que quedaría bien en sus casas. 

8.- Los artículos más locos. Los encuestados señalan que han llegado robarles una fotocopiadora de la sala de reuniones, las puertas de un vestidor y hasta un aparato de aire acondicionado de 150 kilos de peso que sacaron por la ventana. 

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