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Estos estudiantes han encontrado una excelente forma de vivir gratis… y es maravillosa

Tanto jóvenes como ancianos, son dos grupos sociales con necesidades especificas que dependen, no solo de su edad, sino de su situación sociofamiliar.

Algunos ancianos, por ejemplo, suelen presentar serios problemas de aislamiento, soledad y tristeza. Los jóvenes por su parte, tienen dificultades para acceder a su primera vivienda o encontrar trabajo.

Sin embargo, estos dos colectivos separados por una impresionante brecha generacional, pueden tener la clave para solucionar los problemas del otro.

Al menos eso creen en ciertas residencias de la tercera edad, quienes han puesto en marcha un modelo de ayuda mutua tan innovador como sorprendente.

Alojamiento a cambio de compañía

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Dicen que la educación es gratuita, pero lo cierto es que cientos de jóvenes no pueden acceder a ella. Los gastos derivados de las matriculas, manutención y alojamiento, son demasiado altos para familias de origen humilde o, para aquellos que deben estudiar lejos del domicilio familiar.

Sin embargo, al menos tres residencias de la tercera edad de Holanda, Francia y EE.UU, han implantado una solución que beneficia tanto a los jóvenes estudiantes como a sus queridos ancianos.

Por una parte los jóvenes pueden solicitar hospedarse en las residencias gratis a cambio de pasar tiempo con los mayores. Y nada alegra más a un anciano que la juventud, incluso si no es la suya.

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“A la gente se le ilumina la cara cuando los jóvenes entran por la puerta”, explica Rob Lucarelli desde la residencia de ancianos Judson Manor en Cleveland (EEUU).

Los 120 ancianos de la residencia de Cleveland, conviven desde hace un año con cinco jóvenes estudiantes, y la relación entre todos ellos es fantástica.

Los ancianos han ganado jovialidad y alegría, y se sienten muy reconfortados por las charlas que tienen con los estudiantes.

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Los estudiantes, por su parte, se sienten muy afortunados de obtener esta especie de “beca”, y confiesan estar encantados con la relación y el cariño que reciben de sus compañeros de residencia.

La idea

Todo comenzó en 2010 cuando los directores de la residencia supieron de dos estudiantes, que apurados, consideraban abandonar los estudios y volver a casa. Sus familias eran humildes, no tenían trabajo, y a pesar de ser buenos estudiantes, tenían serios problemas para pagar su alojamiento.

Viendo las posibilidades de ayuda mutua, les ofrecieron un intercambio de servicios. Así nació el programa de ayuda mutua y 5 años después todas las partes la consideran un éxito.

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“Cocinamos y nos sentamos a hablar sobre problemas y cosas que compartimos”, dice Laura Berick sobre su nieta postiza de 25 años, Tiffany Tieu. “Ella tiene 25 años y está estudiando un máster en el Instituto de Música de Cleveland”.

Cada una de las residencias ha adaptado la idea en función de sus necesidades y la de sus mayores.  En Cleveland, las estudiantes se han comprometido a dar conciertos musicales cada cierto tiempo, improvisaciones y acompañamiento.

En cambio la residencia de Devente, Holanda, los universitarios han acordado pasar al menos 30 horas semanales de acompañamientos, realizando paseos, juegos, charlas café o talleres, a cambio de manutención y alojamiento.

En cualquier caso, la relación creada entre los ancianos y los jóvenes no sólo es mutuamente beneficiosa, sino que está logrando hacer feliz a ambas partes, y eso, no tiene precio.

Fuente: idealista.com

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