Un estudio relaciona de manera “indiscutible” el origen del Alzheimer con el estómago

Publicado 24 noviembre, 2020 por Sandra Morales
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Una nueva investigación publicada en la revista médica Journal of Alzheimer’s Disease ha revelado que existe una relación aparentemente sólida entre la enfermedad del Alzheimer y los compuestos liberados por las bacterias de nuestro intestino. Conforme explican sus investigadores, los descubrimientos suministran una evidencia “indiscutible” de que la microbiota del intestino tiene un papel importante en el desarrollo de la enfermedad neurogenerativa.

El eje intestino-cerebro

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El denominado eje intestino-cerebro ha proporcionado mucho debate e investigaciones entre la comunidad científica durante los últimos años. De esta forma, existen cada vez más datos que confirman que las bacterias del intestino actúan directamente en el sistema nervioso central. El eje intestino-cerebro hace que nuestro cerebro envíe mensajes químicos dirigidos a nuestro intestino para que controle el apetito y la digestión. A su vez, los microbios del intestino liberan una especie de metabolitos que perjudican a la función cerebral.

Todo esto había conducido a especular que el compuesto del microbioma de un ser humano podría colaborar a la probabilidad de que aparezca la enfermedad del Alzheimer. No obstante, esta relación nunca se ha evidenciado. En un empeño por poner fin a esta controversia, los autores de la nueva investigación reunieron a 89 voluntarios con edades comprendidas entre los 65 y los 85 años, unos sanos y otros con diferentes grados de Alzheimer. Por medio de una tomografía por emisión de positrones (PET), los investigadores escanearon los cerebros de los voluntarios para buscar posibles signos de placas amiloides, indicadores claves del Alzheimer. También recolectaron muestras de sangre para hallar metabolitos de bacterias intestinales.

Resultados de la investigación

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Los resultados mostraron que los participantes que poseían más placas de amiloide en su cerebro eran más propensos a tener niveles más altos de lipopolisacáridos en sangre. Se descubrió que estas moléculas pueden aumentar la inflamación en el cerebro y que los ácidos grasos como el acetato y el valerato se encontraban elevados en la sangre de las personas que sufrían Alzheimer. Estos ácidos los liberan algunas bacterias intestinales y también se han vinculado con la inflamación en el cerebro.

En cambio, los voluntarios que presentaron niveles más bajos de placas de amiloide se vincularon con concentraciones más elevadas de un ácido graso denominado butirato, capaz de proteger las neuronas y de reducir la inflamación del cerebro.

Mediante un comunicado, la autora de la investigación, Moria Marizzoni, declaró lo siguiente:

“Estos resultados son indiscutibles: ciertos productos bacterianos de la microbiota intestinal están correlacionados con la cantidad de placas amiloides en el cerebro”.

No obstante, aunque se confirma que existe una relación entre las bacterias del intestino y el Alzheimer, el coautor del estudio, Giovanni Frisoni, recuerda que no hay que emocionarse demasiado rápido, porque existe poca probabilidad de que este hallazgo encamine a una cura para las enfermedades neurodegenerativas. Pero por otra parte, sí que podría ayudar a identificar de una manera más temprana y efectiva a aquellas personas con riesgo de padecer Alzheimer.

Así lo ha detallado Frisoni:

“Primero debemos identificar las cepas del cóctel bacteriano. Entonces, un efecto neuroprotector solo podría ser efectivo en una etapa muy temprana de la enfermedad, con miras a la prevención más que a la terapia”.

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