By: Sara de Abreu

“Futuro planeado”. ¿A cuántos nos ha pasado que duramos días, meses, y hasta años planeando nuestro futuro? Todo esto sin saber que tal vez al final de la jornada no se dé nada de lo que con tanto esfuerzo has pensado. Porque a fin de cuentas… el tiempo pasa y este no perdona, al menos eso dicen. El tiempo puede ser nuestro aliado en muchas ocasiones, el tiempo puede ser nuestra arma secreta, pero también puede ser un arma de doble filo, visto como un apreciado reto de vida. ¿Qué intenso, no? ¡En fin! Llevo largos años planificando cómo sería mi vida en el futuro. Un futuro no muy lejano. Lo peor de todo es que no me tome el tiempo de pensar que haría en el presente mientras llegaba el momento de enfrentar mi realidad. Tampoco me percaté de pensar si mis acciones en esta vida afectarían a lo largo del proceso. ¿Sera que he hecho algo anteriormente que haya afectado, o que este hoy día afectando mi futuro? ¿Podemos nosotros cambiar o modificar lo que nos depara la vida? ¿Es posible que por nuestras decisiones podamos violentar el proceso de Dios en nuestras vidas?

Pues, demasiadas preguntas para tan pocas respuestas… pero, afortunadamente tengo algunas respuestas. Les cuento que a mí me está pasando esto. ¿Pueden creerlo? Me encuentro parada justamente en una etapa de mi vida donde estoy en la ESTACION DE LOS SUEÑOS, esperando a ver qué hago para que el tren arranque. Mientras el tren arranca, yo evidentemente cuestiono todo lo que pasa a mi alrededor, todo suele cargarme emocionalmente de tan solo pensar que lo que muchas veces me imaginé, no se hará realidad. La angustia de saber que sucederá me tiene loca, me tiene las uñas cortas, las ganas de salir corriendo aumentan; y el deseo de despertar y empezar de cero sin tantas preocupaciones; sin tanto remordimiento. Pero, en medio de todo digo: ¡Ya va, Sara! Todo esto esta sucediendo exactamente porque tú lo permites, porque en algún momento del camino te desviaste, tomaste la dirección equivocada y no la correcta.

Sara… ¿Y ahora? ¿Esperas que venga Dios como siempre y acomode tu entuerto? ¿Que fácil no? Lo más indicado es aceptar que estás haciendo las cosas mal. Que nuestras acciones muchas veces nos llevan a tomar decisiones apresuradas, que debido a nuestras acciones, si podemos modificar muchísimas cosas de nuestro presente…alterar el futuro y no solo eso, sino irrumpir en la bendición que Dios tiene para nosotros. O sea, nosotros mismos saboteamos nuestros sueños, nuestras metas, nuestro tiempo y nuestra vida. Lo bueno de todo esto es que: “PARA MISERICORDIA “de Dios, el siempre está allí esperando para darnos lo mejor. Por lo tanto no voy a arruinar más mi futuro, mis ilusiones, mi bendición. Si es necesario empezar de cero, sin quebrantar lo que Dios quiere para mí, lo que deseo, lo que espero, lo que quiero que se haga realidad, ¡Lo hare! Empezaré de cero sin darme golpes de pecho , sin caer en tristezas y lamentaciones. Voy con todo porque merezco vivir una vida plena, llena de gozo.

Entonces… no a las excusas, eso ya no existe. Es hora de levantarse una vez mas y decidir que realmente queremos vivir. No podemos esperarnos toda una vida a que algo inesperado pase y cambie nuestro futuro, nuestro presente, nuestro destino. Ya Dios te dio suficiente con hacerte respirar, con darte sabiduría para que tomes las mejores decisiones y empieces a implementar en tu vida cada bendición de lo alto. ¿Tú? ¿Esperarás que alguien más decida tu futuro? ¿Dejaros tus anhelos por errores?

El único que puede hacer realidad la vida que quieres es Dios. Pero, tienes que estar más que decidido y poner de tu parte. ¡No es tarde! A penas acabas de empezar, corre, anda… Dile a Dios que quieres tu futuro planeado.

Entonces amigo mío, nos vemos en el futuro… ya yo voy en camino. 

By: Sara de Abreu

Publicado en Relatos