El hijo con el que más discutes es el que más se parece a ti. Una psicóloga explica por qué

Publicado 11 mayo, 2021 por Alberto Díaz - Pinto
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El vínculo familiar es una de las cosas más importantes en la vida de cualquiera de nosotros. Y es que, pese a las posibles discusiones y desavenencias diarias y cotidianas, el cariño y el amor son incondicionales, especialmente en la relación entre padres e hijos.

Si sois padres de varios hijos, es posible que vuestra personalidad choque más con uno que con otro. No obstante, y aunque a veces cueste creerlo, la psicóloga Marta Segrelles afirma que el hijo con el que más peleamos es el que más se parece a nosotros.

Cuando veáis la argumentación de la psicóloga, puede que no tardéis en ver las cosas de otro modo y terminéis dándole la razón. Veamos cómo puede ser esto posible:

El hijo/a con el que más peleamos es el que más se parece a nosotros, ¿por qué?

padre e hijo discueten

Por sorprendente que pueda parecer, existe una explicación bastante convincente a esta afirmación. Marta Segrelles es doctora y psicóloga experta en crianza. Ella explica que esto les sucede a los padres que les molestan las actitudes que ellos alguna vez tuvieron, y de las cuales se arrepienten o les habría gustado evitar.

Además, también hay que tener en cuenta que los niños suelen repetir las conductas y hábitos de sus progenitores, lo que da más apoyo aún esta teoría. Esto significa que, en muchos casos, dicha conducta de los hijos que irrita a sus padres, es probable que se transmitiera por el propio padre o madre.

Por decirlo de otro modo, los jefes del hogar rechazan acciones que ellos mismos cometen, pero que llevan a cabo de forma inconsciente.

madre regaña a hija

Se trata de un comportamiento que en Psicología se conoce como proyección. Al parecer, se trata de algo muy común en los seres humanos. Lo utilizamos para no hacernos responsables de esos comportamientos que negamos como propios y que, sin embargo, nos irritan cuando los vemos proyectados en alguien.

No obstante, este comportamiento o conducta no se resume simplemente a los defectos, sino que también puede darse con las personas que admiramos o cuando ayudamos alguien pues, al hacerlo, nos estamos ayudando a nosotros mismos.

Entonces, ¿se puede corregir?

madre e hija abrazadas

La respuesta es sí, pero requiere de un ejercicio de constancia y paciencia progresivas. La psicóloga explica que el primer paso para evitar todos estos conflictos, primero es necesario que nos aceptemos a nosotros mismos, reconociendo las cosas que no nos gustan.

Asimismo, también es de vital importancia no juzgar a los demás, tolerando sus diferencias. Esto debe cumplirse especialmente con los hijos, pues aún se encuentran en un proceso de aprendizaje.

Además, es importante que aprendamos a conectar con nosotros mismos, donde la meditación puede ayudar bastante, evitar las suposiciones e interpretaciones que pueden distorsionar las relaciones con nuestros seres queridos para dar paso al diálogo y, cómo no, mostrándonos tal y como somos, con nuestros defectos y virtudes. No debemos sentir miedo a cambiar lo que no nos gusta de nosotros y aceptar quiénes somos.

¿Y vosotros qué pensais?

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