Estudio descubre que “la hormona del amor” ayuda a empatizar a las personas con autismo

Publicado 26 febrero, 2020 por Javier Escribano
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La oxitocina es una hormona que se asocia al establecimiento de vínculos sociales, en relaciones emocionales y de confianza, en la excitación sexual, y en las mujeres, en procesos relacionados con el parto (la contracción del útero durante y eyección de leche materna) lo que también contribuye a la creación de un vínculo con el bebé. Por esa razón, se la conoce también como «hormona del amor».

La oxitocina, o más bien su déficit de ella, también está relacionada con la aparición del autismo, por lo que varios estudios trabajan en la aplicación externa de esta hormona para reducir sus efectos. Concretamente, la Universidad Católica de Lovaina (KU Leuven), en Bélgica, ha demostrado que la administración de oxitocina a personas con autismo mejora su predisposición a fortalecer vínculos emocionales con otros, entre otros efectos positivos.

Oxitocina

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Antes siquiera de comenzar el experimento, se examinaron los niveles de oxitocina en saliva de los participantes, y se reveló que aquellos que respondieron de forma más negativa en sus cuestionarios personales iniciales coincidían con los que tenían niveles más bajos de la hormona.

Se eligieron 40 hombres adultos participantes, que se dividieron en dos grupos. A unos se les administró oxitocina mediante un spray nasal diariamente durante cuatro semanas, y a los otros se les administró un placebo. No se eligieron mujeres debido, en parte, a que el autismo es más común en hombres, y a que entrarían en consideración más factores que podrían alterar los resultados (los ciclos hormonales o el uso de oxitocina para estimular el parto y lactancia).

Oxitocina: mejoras en vínculos emocionales y comportamiento repetitivo

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A lo largo de un año tras el experimento, los sujetos rellenaron cuatro cuestionarios que demostraron una variedad de efectos positivos en el comportamiento y sociabilidad de las personas que tomaron oxitocina. Aunque no afectó a la hora de interactuar socialmente, sí que mejoraron la formación de relaciones cercanas y lazos emotivos y la reducción de sentimientos de rechazo hacia otros. También ayudaron a reducir el comportamiento repetitivo y la necesidad de adherirse a rutinas estrictas, uno de los síntomas más comunes del autismo. Para la directora del estudio, la profesora Kaat Alaerts, lo más remarcable de los resultados son sus efectos a largo plazo. «Los participantes que tomaron oxitocina cada día durante cuatro semanas experimentaron efectos positivos hasta un año después.»

A pesar de los buenos resultados, Alaerts reconoce que aún queda mucho camino por recorrer. «La actual observación de los efectos a largo plazo  sobre los comportamientos repetitivos y los sentimientos de rechazo son prometedores y sugerentes de un potencial terapéutico como tratamiento del autismo», expone el estudio, publicado en la revista médica Molecular Autism. «Pero estos descubrimientos son resultado de un estudio piloto. Es necesaria mucha más investigación antes de que la oxitocina pueda ser utilizada como tratamiento para personas con autismo.»

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