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La mielificación humana, el proceso de disolver los cadáveres en miel para obtener un medicamento

A lo largo de la historia, hemos visto que los antiguos se las ingeniaban de un sin fin de maneras para tratar las enfermedades. Cuando aún apenas existían tratados médicos y, en definitiva, un conocimiento generalizado sobre las enfermedades y cómo curarlas, los médicos sometían a sus pacientes a prácticas bastante cuestionables, e incluso aplicaban fármacos que en realidad no albergaban ninguna propiedad curativa. Las supuestas capacidades afrodisíacas del cuerno del rinoceronte, que casi llevan a esta hermosa especie a su extinción, podría ser un ejemplo de ello.

Sin embargo, existían prácticas aún más insólitas que estas, como la de disolver los cuerpos humanos en miel para obtener, después de algo más de un siglo, un medicamento muy valioso y cotizado. Un largo proceso conocido como mielificación humana:

El farmacólogo, experto en acupuntura y herbólogo chino llamado Li Shizen, que vivió en el s. XVI, fue quien nos dio a conocer la técnica de la mielificación usada en Arabia siglos atrás de forma tradicional

Li Shizen. Fuente: hhvitiligo

Li Shizen se convirtió en un médico ambulante de mucho prestigio, cuya labor investigadora le llevó a escribir una docena de libros sobre medicina, aunque el más famoso de todos fue Bencao gangmu, más conocido como Compendio de la materia médica. En él trataba temas como la farmacologíca, herboristería, técnicas sanatorias, minerales, animales, enfermedades, etc. En un capítulo dedicado a las momias y a las técnicas de conservación de los cadáveres, Li Shizen contaba que en Arabia se practicaba la mielificación. 

Una técnica que conoció consultando una fuente china aún más antigua, llamada Chogeng Lu –Habla mientras descansas, en español- del erudito Yuan Tao Zongyi. Dos siglos antes, este autor narró que algunos ancianos árabes aceptaban someterse a este tratamiento antes de morir, con la intención de ser de utilidad incluso después de haber fallecido

Una de las 5 copias originales que se conservan del Bencao gangmu de Li Shizen. Fuente: Mykosan

Para ello, el sujeto que decidía someterse a la mielificación, debía empezar el proceso antes de morir. Dejaban de comer comida y la sustituían por miel, en la que también se bañaban a diario. Con ello, el paciente asimilaba el producto de una forma tan intensa que incluso sus excrementos y su sudor se volvían miel. Cuando el sujeto moría, bien por las carencias nutricionales o por la edad, daba comienzo la segunda fase

Muchos ancianos, cuya muerte sabían que estaba próxima, decidían someterse a la mielificación para seguir siendo útiles incluso después de la muerte. Fuente: myartspiration

Después, el cadáver era introducido en un sarcófago lleno de miel donde permanecería 100 años aproximadamente. De ahí, como resultado de la putrefacción del cuerpo mezclado con la miel, se obtenía el ingrediente principal de una medicina que servía para curar heridas o fracturas con dosis muy pequeñas. Debido a la complejidad y dificultad en su elaboración, se puede deducir que este fármaco debía ser bastante caro

El infame hombre melificado. Fuente: Wikipedia

Pero ¿qué dicen los historiadores sobre el método? ¿existió realmente?

Al parecer no solo fue un método real utilizado por los asirios, sino que el cadáver de Alejandro Magno fue recubierto de miel para preservarlo hasta llegar a su lugar de enterramiento. Además, se han encontrado restos humanos cubiertos de miel en el Cáucaso y en monasterios birmanos

Túmulo funerario de Alejando Magno durante su traslado. Fuente: Wikipedia

No nos resulta nada raro, teniendo en cuenta que el uso de la miel en la medicina estuvo siempre muy extendido para tratar afecciones de garganta y heridas, pues posee propiedades antisépticas, antimicrobianas y cicatrizantes. Del mismo modo, sabemos que es un producto que no se hecha a perder y que puede conservarse durante miles de años.

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