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Las diferencias entre una limpiadora de 1967 y una de 2017 que te harán entender la desigualdad hoy

¿Es cierto que las nuevas generaciones viven mejor que las anteriores o, por el contrario, la desigualdad no ha hecho más que aumentar en los últimos 50 años? Para arrojar algo de luz al respecto, The New York Times ha comparado el trabajo de dos limpiadoras profesionales en el tiempo, ambas, en importantes y exitosas empresas estadounidenses. 

No te lo pierdas, pues te llevarás varias sorpresas desagradables que te ayudarán a comprender por qué la desigualdad social ha crecido en todo el mundo. 

Cara a cara

 Marta Ramos, izquierda, es limpiadora en la sede de Apple, el mismo trabajo que Gail Evans, derecha,  realizaba en Kodak en 1980 / nytimes.com 

Esta es la historia de dos mujeres de origen modesto con una misma profesión, la de limpiadora. Quiso el destino que ambas limpiaran en una de las empresas más importantes, exitosas y de mayor proyección de su tiempo: Kodak y Apple.

Gail Evans limpió la sede central de Kodak entre 1967 y 1980, mientras que, Marta Ramos limpia las oficinas de Apple en Cupertino, California, en la actualidad. Sorprendentemente y si ajustamos la inflación, los 16.60$ a la hora que cobra Marta como limpiadora, es casi lo mismo que cobraba Gail por aquel entonces. Pero es ahí es donde acaban las similitudes entre ambos puestos, y no van a mejor precisamente. 

A la izquierda, la nueva sede de Apple en Cupertino y, a la derecha, la torre Kodak de Rochester / nytimes.com 

Gail era una empleada directa de Kodak que contaba con 4 semanas de vacaciones pagadas al año, una paga extra por objetivos al año y ayudas para cursar estudios en la universidad. Marta Ramos, en cambio, limpia en Apple contratada a través de una empresa de servicios externa. Esta empresa solo le paga las horas trabajadas, por lo que no disfruta de vacaciones desde hace años, ya que no puede permitirse no ganar dinero un mes. Tampoco hay ayudas para estudios, primas o sobresueldos; aunque quizá la diferencia más importante de todas es la proyección de futuro de cada una de ellas. 

Proyección de futuro 

Marta Ramos llega a las oficinas de Apple en Cupertino para comenzar su turno de trabajo como limpiadora / nytimes.com 

Cuando Kodak cerró las oficinas que Gail limpiaba en 1980, la empresa buscó otro puesto para ella: cortar rollos de película fotográfica. Aprovechando que su nuevo puesto era más calmado, la limpiadora decidió aprovechar su beca para estudiar computación. Poco después, su gerente supo de sus conocimientos y le solicitó que enseñara a otros compañeros a manejar un software sobre hojas de cálculo. Cuando obtuvo su título en 1987, fue ascendida al departamento tecnológico. Menos de una década después, Gail se convirtió en la primera directora tecnológica de Kodak, trabajando en diversas empresas de primer nivel desde entonces. En cambio, Marta Ramos ya ha tocado techo en su actual empresa y solo aspira a liderar un equipo de limpieza por el que cobraría un suplemento de 50 céntimos más por hora. Como puedes comprobar, las expectativas actuales difieren mucho de las de entonces. 

La externalización y la precarización laboral

Torre Kodak / nytimes.com 

Mientras que Kodak y otras empresas de los años 80 mantenían plantillas de unos 2,2 millones de empleados de media, las empresas de hoy día rozan los 1’5 millones. ¿Cómo han logrado reducir el número de empleados a pesar de tener un volumen de negocio mayor y más global? Gracias a la externalización de servicios, ni más ni menos.

Hoy los limpiadores, los operarios de almacén, atención al cliente o el personal de seguridad, no forman parte de la empresa, han sido externalizados. De esta forma, las empresas pueden disfrutar de sus servicios sin tener que hacer frente a los derechos legales, prestaciones salariales y complementos por antigüedad reconocidos en convenio. Tampoco a las indemnizaciones en caso de despido.

Este sistema ha supuesto un gran impacto en la cuenta de resultado de las grandes empresas de hoy día y los beneficios de sus accionistas, pero ha precarizado enormemente el mercado laboral.

¿Es esto bueno o malo? Pues depende para quien, claro. Gail progresó, pero Kodak terminó quebrando, y aunque Marta parece que no ascenderá, Apple es una de las empresas más fuertes del mundo y sus necesidades de limpieza parece que perdurarán en el tiempo. Sin embargo, si atendemos a la estructura social, la desigualdad entre clases no ha hecho más que aumentar. 

La clase media se ha empobrecido enormemente en los últimos años y ya hay muchas familias que, a pesar de tener trabajo, no logran la estabilidad ni los ingresos necesarios para salir de la pobreza; son los llamados trabajadores pobres

Es cierto que Apple, Google, Facebook, Zara… emplean a millones de personas en el mundo, pero también es innegable el efecto de la externalización en el mercado laboral. Pero, no pienses solo en sus empleados, piensa también en las condiciones de quienes trabajan para ellos a través de empresas de servicios y empleo temporal. ¿Qué responsabilidad tienen sobre sus condiciones salariales, estabilidad y seguridad laboral?

Quizá económicamente lo estén haciendo mejor que nunca y no se les pueda reprochar nada, pero es obvio que como sociedad hemos pinchado. Y es que cuando solo nos preocupamos por los números, perdemos de vista a las personas. 

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