El libro que envenenaba a quien lo hojease y el color que acabó con miles de personas

Publicado 15 febrero, 2021 por Sandra Morales
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Todo color tiene su historia y su significado. El verde siempre ha representado a la naturaleza y se ha asociado con la salud, con el dinero, la fertilidad, la juventud, la tranquilidad, la generosidad y la renovación. También se puede atribuir a conceptos no tan buenos como la envidia y los celos.

Existen diferentes tonos de verde, pero hoy os vamos a hablar del color verde de Scheele, llamado posteriormente como verde de París o verde de Schweinfurt.

Un pigmento que resultó ser tóxico

En el año 1775 el químico Carl Wilhem Scheele inventó un pigmento verde compuesto por arsenito de hidrógeno cúprico, también conocido como arsenito de cobre ácido. Era un color que llamaba mucho la atención (ya que era más brillante y duradero que otros verdes) y se utilizó para decorar las paredes, para hacer velas de cera, como color de ropa y también para juguetes infantiles, entre otros usos. No obstante, como contenía cobre, el color con el tiempo se desvanecía y oscurecía.

A principios del siglo XIX se quiso mejorar el verde de Scheele y se creó el color verde de París o verde esmeralda, un pigmento inventado por Wilhelm Sattler de Schweinfurt. Este color también se componía por cobre y arsénico, pero a diferencia del de Scheele era más duradero.

Ambos pigmentos eran tóxicos y dañinos para la salud, pero en ese momento se desconocía. La gente presentaba síntomas de asfixia y mareos constantes, ya que el pigmento desprendía pequeñas partículas tóxicas. Hubo muchas muertes causadas por estos químicos.

Los artistas lo emplearon en sus pinturas

Durante el siglo XIX fueron muchos los artistas impresionistas que introdujeron este verde intenso en sus cuadros para dar color a la naturaleza. Se cree que el verde de París ocasionó la ceguera a Monet y provocó trastornos neuropsicológicos a Van Gogh.

El libro que envenenaba a quien lo hojease

En 1874 el químico Robert Kedzie publicó el libro Shadows from the Walls of Death (Sombras de las paredes de la muerte), con el que quería concienciar de los peligros y muertes que ocasionaba este arsénico. Irónicamente, Kedzie impregnó las hojas con este color, por lo que se convirtió en el libro más peligroso de la historia. Las bibliotecas y establecimientos donde se vendían, al enterarse, destruyeron todos los ejemplares. Actualmente solo quedan cuatro y se encuentran en la Universidad de Michigan.

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La incierta muerte de Napoleón

Sabemos que Napoleón Bonaparte murió en la isla de Santa Elena, pero hay varias teorías acerca de su muerte. Una de ellas es que las paredes de la casa donde residía estaban tapizadas del color verde de París, su color favorito. Al tener Santa Elena un clima húmedo, las paredes desprendían arsénico y Napoleón acabó padeciendo cáncer de estómago. Tras su muerte, se analizaron muestras de su cabello y el resultado fue que contenía grandes cantidades de esta toxina.

Con el paso de los años, el verde de París ya no se comercializaba para los usos anteriormente explicados. En 1867 pasó a venderse como pesticida y se convirtió en el principal insecticida de Estados Unidos, y en el año 1900 ya se utilizaba regularmente. Años después, se prohibió totalmente su uso porque intoxicaba a los animales mamíferos.

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