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Mitos y verdades sobre los mocos para mejorar la salud de los más pequeños

Los mocos es una de esas cosas que mantienen a la comunidad de padres y madres en una alerta constante con sus hijos. Y más cuando suelen tenernos frecuentemente desde que empieza hasta que acaba el curso. De hecho, se trata de la atención primaria más solicitada de las consultas de los pediatras.

Como padres, es lógico que nos preocupemos, pero también hay que saber que circulan un montón de mitos y verdades a medias sobre este tema que, desde luego, no deberían ser motivo de alarma. Pero antes de pasar a ver algunos de estos falsos mitos, y hablar sobre lo que reside de verdad en ellos, primero tenemos que saber con certeza qué son los mocos y cómo se producen.

El moco es una sustancia compleja, viscosa y adherente de origen biológico que producen las células de los órganos que quedan expuestos a los agentes externos para protegerse. Estos se producen en el tracto respiratorio, digestivo, reproductor, ocular, nasal, ótico y laringeo.

Pero, ¿por qué se forman los mocos?

Como os decía, al igual que el cerumen del oído, los mocos tienen la función de protegernos. 

Concretamente en la nariz, gracias a su viscosidad atrapa a los virus, bacterias y otras sustancias tales como el polen, polvo, etc. La mucosa nasal está recubierta por unos pelillos llamados cilios, que empujan el moco hacia fuera de la nariz a todos esos agresores atrapados. Y lo mismo ocurre en la superficie ocular, así como en otras zonas.

Así pues, cuando nos resfriamos, la producción de mocos aumenta para protegernos y expulsar poco a poco a los virus y bacterias.

Verdades y mitos sobre los mocos

¿El moco baja a los pulmones?

Seguramente hayáis escuchado alguna vez que los mocos bajan hacia el pecho. Esto es completamente falso, incluso cuando es usada por los médicos para que nosotros nos enteremos. 

Como ocurre en la nariz -recubierta de unos pelillos que, con su movimiento, arrastran la mucosidad hacia el sistema digestivo- el resto del tracto respiratorio también está recubierto de estos cilios, produciendo moco para protegerse o en respuesta a una infección. 

Por tanto, lo que “baja” a los pulmones es el virus o bacteria que no ha podido ser neutralizada en la vía aérea superior. Cuando esto ocurre, se empieza a sobreproducir moco en la zona del pecho.

¿Es cierto que sube a los oídos?

Efectivamente, el moco puede subir a los oídos a través de las trompas de Eustaquio. En el caso de los niños, esto no ocurre siempre y es algo que va a depender mayormente de la edad que tengan; cuanto más pequeños son, las trompas de Eustaquio tienen menos pendiente, por lo que el moco asciende más fácilmente al oído.

Cuando el moco es verde, ¿esto es sinónimo de infección bacteriana y, por tanto, requiere tomar antibiótico?

Normalmente no. Un mito que ha ido alimentándose hasta convertirse, en muchos casos, en una mala praxis. Que el moco contenga bacterias no implica que haya producido enfermedad alguna. 

Mientras que el moco claro es más común, el verde o amarillo también pueden ser solo síntomas de un resfriado corriente. Sin embargo, el moco descolorido, más una fiebre alta persistente, la disminución de apetito, tos y congestión nasal severa pueden ser signos de una infección bacteriana, que, a diferencia de un resfriado, podría requerir antibióticos. 

Si notas que tu hijo tiene a menudo mucosidad verde o amarilla, puede haber un problema subyacente que está causando infecciones bacterianas recurrentes. En ese caso, que sea su pediatra quien estudie el caso en profundidad.

¿La leche produce moco?

No. Los estudios no han podido encontrar relación alguna entre la ingesta de leche y la producción de moco, por lo que podríamos decir abiertamente que no.

Puede haya alguien susceptible a algún componente de la leche y que le haga aumentar la producción de moco, pero tampoco existen evidencias. Y, de ser cierto, no sería nada más que un mínimo porcentaje de la población que, en ningún caso, justificaría retirar la leche sistemáticamente a un niño.

¿Y qué hay del Vicks VapoRub para aliviar la congestión?

No solo no disminuye la congestión, sino que además es peligroso, especialmente en niños menores de 3 años.

En un estudio, encontraron que el ungüento contiene ingredientes irritantes que estimulan la producción de mocos para proteger las vías respiratorias. Este incremento de mucosidad provoca un estrechamiento de las vías, impidiendo el paso normal del aire y haciendo que el cuerpo la expulse más lentamente.

Algunos de sus ingredientes, como el mentol -también contiene alcanfor y aceite de eucalipto-, engañan al cerebro al hacerle creer que la respiración se hace más fácil debido a una sensación de frescor. El jefe del estudio, el doctor Bruce K. Rubin, dice que “puede hacer que te sientas mejor pero no puede ayudarte a respirar mejor“.

¿Entonces qué podemos hacer con los mocos de nuestros hijos?

  • En primer lugar hay que asumir que la gran mayoría de los niños tienen mocos de otoño a verano. 
  • Dales líquidos frecuentemente.
  • Lavados nasales con suero fisiológico, mejor si es hipertónico, realizados con jeringuilla.
  • Enséñales a sonarse y a no aspirar demasiado, pues se pueden dañar la mucosa y además se produce más moco.
  • Y recuerda, acude al pediatra siempre que tengas dudas acerca de los síntomas. Él sabrá qué hacer.

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