Siempre fui mala en matemáticas, aprobaba “justito”, hasta que un día, sobre mis 19, una psicóloga me dijo que no era mala, simplemente me bloqueaba. Según ella y los resultados del test que me hizo, era capaz de calcular mentalmente un porcentaje y fallar una simple resta. 

El saber el origen de mi problema con los números no facilitó mi relación con ellos, según mi apreciación, no nos llevábamos y siempre decía: “yo soy de letras”.

El libro Numerología Tántrica de María Lapuente marcó un antes y un después en mi relación con ellos, cayó en mis manos como todas las cosas buenas de la vida, como el aire que respiramos,  el sol que nos calienta o el amor que nos dan, me lo regalaron.

A través del libro de María se me abrió un mundo de posibilidades, fuera del álgebra, los quebrados o los logaritmos. Los números, en esencia, eran pura energía, como todas las cosas de este mundo, y contenían una vibración con la que podía conectar, los números me hablaban y eran un puente para conocerme a mi misma y a los demás.

En mayo del 2002, la vida permitió que María y yo no encontráramos, asistí a un seminario que impartió en Palma de Mallorca. Fue un fin de semana intenso, con números, números y más números, con sus miles de posibilidades y variables ¡Un deleite! Al finalizar el seminario María me abrazó y me dijo: “nena dedícate”.

Dedicarme, lo que se dice dedicarme… me he dedicado a múltiples cosas y la Numerología Tántrica siempre estuvo conmigo, para ayudarme a evolucionar, para ayudar a mis familiares, a mis amigos, conocidos o simplemente a quién me preguntara; con la simplicidad de una fecha de nacimiento, porque todas las cosas buenas de la vida tienen la cualidad de la simpleza.

Han pasado 15 años desde ese “nena dedícate” y ahora me quiero dedicar un poco más… María estés donde estés, mi eterna GRATITUD y AMOR espero ser digna de tu enseñanza.

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