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Maleducados y gritones: así ven los ingleses a los españoles según The Times

Un polémico artículo aparecido en el prestigioso diario The Times ha sido el centro de la polémica durante el día de hoy. En él, su autor, explica, de forma pretendidamente humorística, las claves de lo que el considera “convertirse en un español”.

El artículo es una sucesión de tópicos y estereotipos ampliamente superados y están escritos en un tono pretendidamente humorístico pero que no deja de dejar cierto regusto de superioridad.

Para que juzguéis vosotros mismos, esta es la traducción íntegra del artículo:

Aprender el idioma es sólo el primer paso para convertirse es español. Broncearse y saber acerca de las tapas y los “pintxos” son los pasos dos y tres, pero aún queda un largo camino antes de que puedas considerarte a ti mismo otra cosa que un “guiri”. Aquí van algunos consejos, pienso.

Primero, olvide las nociones anglosajonas de educación, discreción y decoro. Ser español implica entrar en un bar, abrazar y besar a completos extraños, gritar “oiga” al camerero y arrojar al suelo todo lo que no puedas comer o beber. Excepto los vasos. Eso es demasiado. Pero puedes olvidar el “por favor” y “gracias”. Son innecesarios.

Si eres una dama, lleva un abanico. Aquí están bien vistos, no son un “souvenir” y, sin importar el género, trata de descubrir la habilidad española de localizar instintivamente dónde está lo “cool”. No a la manera “hipster”. A la manera del ambiente.

También debes soltar la lengua. Hablar – o, mejor dicho, gritar – español es disparar obscenidades asombrosamente inventivas y anatómicamente precisas sin importar con quién estás hablando. En Salamanca, oí a un profesor en un viaje escolar gritar a sus alumnos: “Que le jo*** a vuestra comida” y que cualquier “gili****** que no hubiera vuelto a las tres y media sería abandonado a los servicios sociales”. A los niños les pareció normal, incluso cuando ser español requiere mantener mucha distancia con la puntualidad. Llegar 30 minutos tarde a alguna parte es considerado llegar demasiado pronto y de mala educación.

Tienes que aprender modales en la mesa, también. Empieza desayunando una tostada, sobrasada y cortado, y no pidas mantequilla. Es un país de aceite de oliva. Deja lo que sea que estés haciendo a las 11 de la mañana y ve a por una cerveza y un bocadillo. Eso debería bastarte para llegar a la hora de comer, a las 14.00. Entonces tomarás un menú del día de tres platos, y tardarás entre dos y tres horas. Luego, échate una siesta.

Después, tapas. Siempre puedes identificar a los británicos. Son los que entran en un abarrotado bar de tapas y no pueden creer que haya una mesa disponible. Eso es porque los españoles desdeñan las mesas. Las tapas se comen en la barra mientras gritan al camarero y arrojan cosas al suelo. Excepto los vasos, recuerda esto.

Luego, vas a casa y ves la televisión. Got Talent y Sábado Deluxe (sic) – una suerte de Jeremy Kyle con famosos – son buenas opciones. Probablemente también esté puesto en la TV del bar, pero con todos los gritos, no podrás oír nada.

Las diez de la noche es la hora de cenar. Empieza con una cerveza o un vino tinto frío, por que los “cocktails” son para después de cenar, y asegúrate de que acabas con todo lo que has pedido. Los países que pasan hambre se ríen de esto. No dejes mucha propina (no es costumbre aquí), se ambivalente respecto a los toros y, finalmente, lleva siempre tu teléfono al baño. Esto es por si a) Tienes que ver mensajes de tu amante secreto, y b) Todas las luces con sensor de movimiento en la península ibérica están programadas para apagarse después de cuatro segundos.

¿Qué os parece? ¿Estáis de acuerdo con esta visión acerca de los españoles, o pensáis que es una generalización un tanto injusta?

Fuente: The Times

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