Las preciosas obras a la luz de la luna del artista olvidado que enseñó a Edward Hopper

Publicado 11 enero, 2020 por Javier Escribano
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Edward Hopper está considerado como uno de los artistas americanos más influyentes. Sus obras representan escenas de la vida cotidiana en ambientes urbanos de Estados Unidos, con un estilo realista pero con un fuerte carácter poético, definido sobre todo por las formas geométricas, los colores y los juegos de luces y sombras.

En Nighthawks, el chaflán más famoso de la historia del arte, podemos encontrar todos esos elementos que hacen de Hopper un artista instantáneamente reconocible. Sin embargo, la historia no siempre sonríe a todos por igual.

Martin Lewis, el mentor de Hopper que la historia olvidó

Como leemos en el blog Messy Nessy, Martin Lewis nació en Australia en 1881, y comenzó su carrera dibujando para periódicos y campañas privadas. Emigró a Nueva York en 1909, y comenzó a producir grabados que alcanzaron gran popularidad entre las clases altas de la ciudad. Sus obras mostraban escenas urbanas nocturnas pobladas por personas anónimas en su día a día. Casi podrían parecer instantáneas documentales, si no fuera por el enorme valor expresivo resultante de la lucha entre la oscuridad de la noche y la luz artificial. Sombras que parecen tener vida propia y que otorgan a la escena un valor de irrealidad, como si fueran imágenes sacadas de un sueño.

Martin Lewis

Martin Lewis

Fue durante la década de los años veinte cuando Martin Lewis produjo la mayoría de su obra, que le llevó a la decisión de dedicarse exclusivamente de su arte. Durante la Gran Depresión se vio obligado a trasladarse al campo, sustituyendo sus escenas urbanas por rurales.

Sin embargo, al volver a Nueva York, se encontró con que sus obras ya no interesaban, y su carrera artística nunca volvió a despegar. Murió en 1962, con la mayor parte de su obra desperdigada en colecciones privadas. No fue hasta el siglo siguiente cuando una serie de exposiciones recompusieron la obra de un artista largamente olvidado. En 2010, uno de sus grabados, Shadow Dance (abajo), se logró vender por 50.400 dólares en una subasta, el mayor precio que había alcanzado jamás una de sus obras.

Shadow Dance

Martin Lewis

La obra de Lewis brilla con luz propia (nunca mejor dicho), pero también es recordado porque fue, durante su periodo previo a la Gran Depresión, el mentor de Hopper. Ambos artistas, famosos en la escena artística neoyorquina, se hicieron amigos. Hopper, admirador de las escenas nocturnos de Lewis, le pidió consejo sobre el arte del grabado. Años después su amistad se rompió, y Hopper rechazó la idea de que el trabajo de Lewis influyera en su obra, reduciendo su labor a «consejos meramente técnicos». Sin embargo, es difícil no ver relaciones, tanto estilísticas como temáticas, entre estas obras de Lewis y la posterior y conocidísima obra de Hopper, ¿no creéis?

Martin Lewis










Martin Lewis

Martin Lewis

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