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Quizás no tengas la culpa de que tu hijo coma tan mal. Lo dice la ciencia

Investigadores del Programa Transdisciplinario de Prevención de la Obesidad (I-TOPP) de la Universidad de Illinois acaban de descubrir que existen dos genes implicados en el desarrollo de malos comedores. Es decir, la educación no es la única culpable, sino que los genes y los factores medioambientales parecen ser más determinantes.

Genes, gustos y comportamientos

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El estudio realizado con niños de 2 a 4 años demostró que existe relación entre los genes TAS2R38 y CA6 y los malos comedores. Al parecer, ambos genes están relacionados con la hipersensibilidad de los receptores del sabor amargo, lo que podría explicar el rechazo a cierto tipo de alimentos. 

Sin embargo, estos genes también presentan rasgos comportamentales como mostrar interés por un grupo alimentario concreto y cerrado (gen TAS2R38) o experimentar nerviosismo y establecer luchas de poder durante la comida (gen CA6).

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Quizá te parezca un descubrimiento poco relevante, pero varios estudios apuntan también que los niños que son malos comedores en su infancia, tienen mayor probabilidad de tener problemas de bajo o sobre peso en la edad adulta, así como el desarrollo de diversos desórdenes alimenticios. 

Hasta que la compresión total de estos genes posibilite el desarrollo de nuevas soluciones destinadas a los malos comedores, la educación y la paciencia continuaran siendo nuestras mejores herramientas. 

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La directora del estudio sobre hábitos alimenticios, Natasha Chong Cole, recomienda cocinar una única comida para toda la familia. Por tanto, nada de menús personalizados que ahonden aún más en el problema. 

Incluso los paladares más sensibles pueden educarse, con un poco de paciencia. 

En su experiencia, se precisan hasta 15 ofrecimientos pacíficos y esporádicos antes de que un niño esté dispuesto probar un nuevo alimento. Nunca hay que forzarlos, aunque siempre se puede preparar la comida de forma divertida para captar su interés. 

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¿Tú qué opinas de todo esto? ¿Tus hijos comen bien o has tenido que luchar para alimentarlos? ¿Qué trucos usabas? Cuéntanoslo en los comentarios. 

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