Cuando estudiaba Artes Gráficas en el Colegio Pio IX en Almagro, de pupilo, entre los años 1946 al 51 todavía vivía en el Colegio el Padre Lorenzo Massa, fundador del Club San Lorenzo de Almagro. Gracias a él y su conexión con el Club los jugadores de la primera división del fútbol profesional venían a hacer de árbitros en nuestros partidos de fútbol en las Olimpíadas del Colegio, entre los artesanos que éramos unos 500 alumnos y los estudiantes que conformaban la otra mitad, también otros 500 más ó menos. 

Una de las puertas laterales de la Basílica daba a un patio de nuestro Colegio Pio IX

Los estudiantes nos llamaban “bichos canastos” por nuestro uniforme gris oscuro de trabajo y nosotros reciprocicábamos llamándolos “las vacas lecheras” por sus uniformes blancos.

Ser pupilos significaba que pasábamos todo el año dentro del colegio, menos dos semanas de vacaciones en Febrero, que era cuando podían ir a sus casas, los que la tenían, que no eran muchos. La mayoría éramos ó provincianos hijos de padres separados ó huérfanos de la guerra. Habían italianos, españoles, polacos, yugoeslavos, ucranianos, etc.

En el Colegio teníamos todo lo necesario. Talleres para la enseñanza de los oficios: mecánica, herrería, carpintería, tipografía, imprenta, sastrería, etc. con profesores de la Orden Salesiana que venían de la Casa Madre en Turin, Italia. 

Teníamos dormitorios, comedores, aulas, patios de juego para los recreos, la Basílica de San Carlos para la parte religiosa, que significaba: misa todos los días a las siete de la mañana, vísperas a la tarde, solemne TeDeum los Domingos. Los alumnos más destacados hacían de monaguillos en todos los servicios religiosos incluídos casamientos en el camarín de María Auxiliadora ó velatorios en la Cripta, el subsuelo de la Basílica.

Altar Mayor y escaleras al Camarín de María Auxiliadora

  También gracias al Padre Massa íbamos los Domingos con el Colegio a ver los partidos de fútbol de la Primera División al viejo Gasómetro de Avda. La Plata, al que íbamos caminando en perfecta formación “de a cuatro en fondo” como ordenaban los coadjutores encargados de la salida. Y teníamos ubicación preferencial, todo alrededor dentro de la cancha. 

 

El último partido que fuímos a ver fué un San Lorenzo-Boca. San Lorenzo formaba con: Blazina, Vanzini y Basso, Zubieta, Grecco y Colombo, Imbelloni-Farro-Pontoni-Martino y Silva. Boca, si mal no recuerdo, con: Vacca, Marante y DeZorzi, Sosa, Lazzatti y Pescia, Boyé, Corcuera, Sarlanga, Varela y Pin. 

El primer tiempo fué muy peleado y parejo. Ya en el segundo tiempo San Lorenzo ganaba cómodamente por 3 a 1. Los tres centro-atacantes de San Lorenzo, Farro, Pontoni y Martino, se estaban haciendo un picnic dentro del área de Boca, esquivando los guadañazos de los temibles defensores que tenía Boca, especialmente lo que entonces se llamaban los “fullbacks”, Marante y Dezorzi.

  Vino un tiro libre de casi media cancha. Una distancia considerable. Lo ejecutó Mario Boyé, famoso por la potencia con que le entraba a la pelota y Mierko Blazina, el arquero de San Lorenzo, la miró meterse allá arriba en un ángulo imposible. 

Ya casi sobre la hora otra vez Boyé, que entró como una tromba al área y convirtió el 3 a 3, luego de lo cual pasó por detrás del arco y le hizo un gesto obsceno con el brazo a la tribuna de San Lorenzo. 

Hubo una avalancha contra el alambrado en donde estábamos nosotros y los consiguientes irreproducibles insultos contra la madre y toda la familia de Boyé. Sobresalió claramente los insultos de una ¨señora¨ que se lo estaba gritando casi en las orejas de nuestro Director, el Padre Emilio Cantarutti. Fué la última vez que fuimos a la cancha. De ahí en adelante sólo salíamos para ir al Santuario de la Virgen de Luján. 

Nota: la foto principal corresponde a la esquina de Quintino Bocayuva y Victoria con la Basílica de María Auxiliadora y San Carlos. 

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