Los pájaros robots hechos con plumas reales que vuelvan como pájaros de verdad

Publicado 21 enero, 2020 por Alberto Díaz - Pinto
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Las aves llevan sobrevolando nuestro cielo los últimos cien millones de años aproximadamente. Una asombrosa capacidad que los seres humanos estuvimos observando con cierta envidia hasta que, hace poco más de 100 años, pudimos alzar el vuelo gracias a la tecnología. Y es que, aunque conseguimos nuestro propósito, todavía quedan muchos interrogantes acerca de estas fascinantes criaturas.

Es por eso que los científicos llevan décadas tratando de crear máquinas que emulen el vuelo de las aves. Sin embargo, un grupo de científicos de la Universidad de Stanford ha conseguido ir un paso más allá gracias al PigeonBot, un robot alado que se aproxima a las elegantes complejidades del vuelo de las aves más que ningún otro hasta la fecha.

El grupo, liderado por el profesor de ingeniería mecánica David Lentink, en lugar de tratar de desarrollar algún tipo de plumaje artificial para el PigeonBot, hicieron algo con más sentido: usar plumas reales de paloma.

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Lentink Lab / Stanford University a través de Spectrum

Con las plumas conectadas elásticamente a un par de alas robóticas y articulaciones de muñeca y dedos que se pueden accionar individualmente, el PigeonBot confía en sus sistemas biohíbridos para maniobrar. El empuje y el control estabilizador provienen de una hélice y una cola convencional.

Un estudio de «altos vuelos»

Cuando un pájaro se eleva por los aires, cambia drásticamente la forma de sus alas, así como al girar o descender. Además, las alas están formadas por múltiples plumas, las cuales siempre están interactuando entre sí. El objetivo del estudio era comprender mejor este complejo sistema de vuelo, así que utilizaron a las palomas como modelo y se pusieron manos a la obra.

«La estudiante Amanda Stowers analizó el movimiento esquelético y concluyó que solo necesitábamos emular el movimiento de la muñeca y los dedos en nuestro robot para activar las 20 plumas de vuelo primarias y 20 secundarias. Laura Matloff, por su parte, descubrió cómo se movían las plumas a través de una respuesta lineal simple al movimiento esquelético. Así pues, un ala de pájaro es un sistema gigantesco sin actividad en el que un ave no tiene que accionar constantemente cada pluma individualmente. En cambio, todas las plumas siguen el movimiento de la muñeca y los dedos automáticamente, a través del ligamento elástico que conecta las plumas con el esqueleto. Es un sistema ingenioso que simplifica enormemente el control de la posición de las plumas», explicaba Lentink en una entrevista para la revista Science.

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Lentink Lab / Stanford University a través de Spectrum

Otro de los hallazgos fue el de unas microestructuras que albergan en la alas, con una acción muy similar a la del velcro, que les ayuda a mantener las plumas unidas formando una superficie continua.

Unos resultados prometedores

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Lentink Lab / Stanford University a través de Spectrum

«Son unos hallazgos sorprendentes», comentaba Alireza Ramezani, profesora de ingeniería de la Universidad de Northeastern, quien piensa que este descubrimiento podría servir para mejorar el sistema de vuelo de aviones y drones. Lentink, por su parte, cree que el sistema de bloqueo de las alas podría inspirar algún día cosas como cierres de ropa de alta tecnología o vendajes especializados.

Vía: Spectrum
Fuentes: Science Robotics, Npr

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