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Por qué tu hijo mayor no debería cuidar de sus hermanos pequeños

En una reciente entrevista concedida a la revista mel.fm, la psicóloga infantil Katerina Dyomina, explicó su postura acerca de impedir que los hijos mayores cuiden de sus hermanos pequeños.

Un argumento que ha sorprendido a la mayoría de los padres, ya que casi todos hacen uso de este recurso en situaciones de urgencia. Katerina nos explica el por qué.

Mejor prevenir que curar

Shutterstock 

El cuidado entre hermanos empieza demasiado pronto y sin malicia. Con tareas sencillas como: “vigila un momento a tu hermanito mientras me baño” o “bajo a por el pan, cuida que…” Durante ese tiempo, el hijo o hija mayor cuida lo mejor posible de su hermano, hasta la vuelta de su progenitor. Entonces hace gala de sus nuevas y exitosas habilidades de cuidado, obtiene la tan ansiada aprobación y refuerza su dominancia sobre el hermano menor. Ya sabéis, eso de: “A que lo he hecho bien, mamá”, “Hazle caso  tu hermano”,”Tienes que obedecerme porque soy el mayor”.

Si todo va bien, aumentaremos el tiempo de cuidado y con él las probabilidades de fracaso. Advierte, Katerina. 

“Dejaremos que lo cuide en el parque u otros lugares más complicados e impredecibles, y terminará ocurriendo algo. Durante mis primeros días de en el hospital trabajé en urgencias. Allí vi quemaduras de agua hirviendo, heridas por caídas, brechas, chichones, cortes con tijeras…. O historias como: ‘se metió una perlita por la nariz y ahora está en el pulmón’, ‘Puso una mano en la estufa encendida’, o ‘le estaba ahorcando jugando’…” Y todo pasó en tres días.

Reconozcámoslo los niños pequeños no están cualificados para cuidar de sí mismos al 100%, mucho menos para encargarse del cuidado de alguien más pequeño y frágil que ellos.

Las heridas curan. Pero el hijo mayor tiene que lidiar con lo ocurrido, su fracaso como cuidador, la decepción a ojos de su padres, y si el suceso fue grave, con un trauma. 

12 años de diferencia 

Solo si existen 12 años de diferencia entre ellos y estas dispuesto a pagar por ello. 

Esa es la regla de oro para Katerina. El cuidador debe poseer, al menos, 12 años de diferencia con el menor, sino físicamente no podría protegerlo. Si la diferencia es menor, nunca debería de sobrepasarse los 5 minutos de cuidadoPero… ¡5 minutos contados! Nada de decir, cuida a tu hermano 5 minutos y desaparecer media hora.

El segundo consejo es que paguemos por los cuidados proporcionados. Según la psicóloga infantil, no es lo mismo que nuestro hijo adolescente nos haga un favor… que trabaje para nosotros. 

Como trabajo la responsabilidad está clara y la calidad debe ser suficiente para ganar la recompensa. Eso tiene que ser conciliado por el adolescente con el resto de tareas, clases y obligaciones.  No solo es bueno para tu hijo pequeño, ayuda a tu hijo mayor a crecer como adulto responsable.

“Si quieres contar con tu hijo mayor plenamente, como si fuera una niñera de verdad, debes recompensar sus esfuerzos”. 

No hace falta que sea dinero, pueden ser premios, un poco más de tiempo libre para salir el finde semana siguiente, una escapada al cine… También podemos incluirlo como parte de las tareas domésticas, pero eximiéndole de otras. 

De esta forma el cuidado no se vuelve una tarea tediosa de la que pasen, ni un recurso perverso al que los padres pueden recurrir en cualquier momento. 

Se acaban las riñas tipo: “Te dije que lo cuidarás, no pones atención” “No es culpa mía, es que no me hace caso…”, “Solo tiene 7 años, ¿por qué no lo vigilaste””…

Suena lógico la verdad. ¿Tú qué opinas? ¿Dejas a tus hijos mayores al cuidado de los pequeños o prefieres no darles esa responsabilidad?



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