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Si tienes alguno de estos síntomas puedes estar padeciendo el síndrome de fatiga crónica sin saberlo

Hoy venimos a hablaros de una enfermedad muy común, pero increíblemente difícil de diagnosticar. Tanto que es normal que la persona pueda estar padeciéndola sin saberlo, pues sus síntomas son muy parecidos a los de otras enfermedades.

Me refiero al síndrome de la fatiga crónica. Pero la fatiga no es el único síntoma de esta enfermad, además de estar presente en muchos otros cuadros clínicos. No obstante, analizar la naturaleza de los síntomas puede ayudar al médico a diferenciar el síndrome  de otras enfermedades.

Ahondemos un poco más en esta enfermedad y conozcamos a qué síntomas nos enfrentamos y cómo podemos obtener una calidad de vida más favorable:

Qué es el síndrome de la fatiga crónica o SFC

El síndrome de fatiga crónica (SFC) es un trastorno devastador y complejo. Se caracteriza por un cansancio abrumador y otros síntomas que no mejoran con el descanso, que pueden empeorar con la actividad física o el esfuerzo mental. Se trata de un tipo de cansancio generalizado que puede reducir drásticamente los niveles de actividad y la resistencia de una persona.

Como su propio nombre indica, la fatiga es una parte de esta enfermedad. Pero, en el caso del SFC, esa fatiga va acompañada de otros síntomas. Veamos cuáles pueden ser:

Síntomas

La fatiga en el SFC está acompañada de síntomas característicos de la enfermedad que duran al menos 6 meses. Estos síntomas incluyen:

  • Aumento del malestar (agotamiento extremo y enfermedad) después de una actividad física o mental.
  • Problemas de sueño.
  • Problemas de la memoria y la concentración.
  • Dolor muscular persistente.
  • Dolor en las articulaciones (sin enrojecimiento ni hinchazón).
  • Dolor de cabeza.
  • Sensibilidad en los ganglios linfáticos del cuello o de las axilas.
  • Dolor de garganta.
  • Dificultad para pensar (sensación de haberse “nublado el pensamiento”).
  • Dificultad para mantener una posición erguida, mareos, problemas de equilibrio o desmayos.
  • Alergias o sensibilidad a alimentos, olores, sustancias químicas, medicamentos o ruido.
  • Colon irritable.
  • Escalofríos y sudores nocturnos.
  • Alteraciones visuales (sensibilidad a la luz, visión borrosa, dolor ocular).
  • Depresión o problemas sicológicos (irritabilidad, cambios de estados de ánimo, ansiedad, ataques de pánico).

Un diagnóstico complejo

Para los médicos, diagnosticar el síndrome de fatiga crónica puede ser difícil por varios factores: porque no existe una prueba de laboratorio concreta para detectarla, la fatiga y otros síntomas del SFC son comunes en otras enfermedades, la enfermedad sigue el patrón de remisión y recaída y los síntomas son diferentes en cada persona. 

Todos estos factores han contribuido a una tasa de diagnósticos baja. Para que os hagáis una idea, del 1-4 millones de estadounidenses que padecen SFC, menos del 20% han sido diagnosticados. 

Convivir con el SFC, mejorando la calidad de vida

Si padecéis SFC, estas son algunas recomendaciones que podrían ayudar a mejorar vuestra calidad de vida: 

  • Tratar en primer lugar los síntomas más importantes (fatiga y problemas de sueño, dolores, mareos, depresión y ansiedad, problemas de concentración).
  • Controlar la actividad física y el ejercicio evitando extremos y siguiendo un plan organizado.
  • Vigilar el consumo de medicamentos y suplementos
  • La terapia cognitivo conductual, los grupos de apoyo y los psicólogos pueden ser de gran ayuda.

Y recuerda, antes de autodiagnosticarte y automedicarte sin ton ni son, acude a tu médico y explícale tu caso.

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