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Todos la tomaban por loca pero un hombre logró resolver el misterio con un simple dibujo

En 2009, Susannah Cahalan tenía 24 años y había logrado causar impacto como reportera en Nueva York. Se había mudado a un buen barrio, tenía un buen novio y se sentía feliz, hasta que de repente todo cambió.

Un buen día, comenzó a notar que los colores azules, morados, amarillos y rojos brillaban con tal intensidad que le hacían daño. Esa misma mañana empezó a experimentar terribles cambios de humor en la oficina, que tan pronto le hacían llorar como saltar de alegría. Se notaba diferente. Algo pasaba, pero los que las rodeaban le restaban importancia. 

Horas después, fue su pareja quien presenció el primer ataque convulsivo

Se despertó ingresada en el Hospital Saint Luke, donde se le realizaron varias pruebas neurológicas, sin embargo, nada parecía justificar su comportamiento. 

Los médicos determinaron que podría tratarse de un cuadro severo de alcoholismo, a pesar de que Susannah no bebía

Sin diagnóstico ni tratamiento, la paranoia de Susannah aumentaba por momentos. No tardó en tener alucinaciones, convulsiones, trastorno de la personalidad, psicosis y, finalmente, catatonia.

“Mi lengua se retorcía cuando hablaba, babeaba y, cuando estaba cansada, dejaba que mi lengua saliera de mi boca como la de un perro”.

Salvada por un dibujo

Las facturas médicas ascendieron al millón de dólares, pero ninguna logró dar con el diagnóstico correcto. 

Sus familiares presionaron todo lo posible para trasladarla hasta el Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York, donde fue atendida por doctor Souhel Najjar.

Najjar notó la desesperación de la joven y prometió hacer todo lo posible para ayudarla. Comenzó con una sencilla prueba: le pidió que dibujara un reloj.

Este fue su dibujo

Estudiando todos los datos de su historia clínica y las pruebas, reparó que los ataques convulsivos, la catatonia, la hipertensión y el elevado conteo de glóbulos blancos, junto con ese extraño reloj, podrían indicar que Susannah tuviese inflamado el lado derecho del cerebro.

Rápidamente encargó unos nuevos análisis de sangre y líquido cefalorraquídeo que revelaron la presencia encefalitis por anticuerpos contra el receptor NMDA. Es decir, que los receptores del lóbulo frontal estaban siendo atacados por su propio sistema inmunitario, lo que causaba todos sus males. Una enfermedad auto inmune mortal, sino se diagnostica y trata a tiempo.

Gracias a su intervención, Susannah logró salvarse y recuperar la cordura. Seis meses después se encontraba trabajando y en un año, completamente recuperada.

Brain on fire










Apenas recuerda todo lo ocurrido, solo fragmentos. Fueron los vídeos y los detalles proporcionados por sus familiares y amigos, lo que le han permitido reconstruir su historia y escribir el libro Brain on fire.

“Utilicé mis dotes periodísticas para escribir sobre mí. Lo primero fue averiguar los hechos, así que conseguí mis registros médicos, y preparé una cronología de los acontecimientos, el día en que tuve el ataque, la biopsia… Entrevisté a la gente, los médicos y amigos hasta rellenar los huecos con objetividad, pero una queda algún detalle en blanco”.

Su historia, a veces desgarradora, es un éxito de ventas y un caso de estudio en medicina, con el que se anima a los médicos a no despreciar la realización de las pruebas médicas sencillas. Susannah está viva gracias a ellas.

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