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“Violada o no”: El programa que recrea agresiones sexuales y un jurado decide si hubo abusos

El canal holandés Dutch TV estrenó ayer un programa que ha generado una gran controversia en las redes. La premisa es tan sencilla como siniestra: se trata de recreaciones con actores de casos reales de acoso y agresión sexual. Después de ver estas recreaciones, un jurado compuesto por varias personas tendrá que dictaminar si, en su opinión, existió la agresión o no. 

Por si no fuera suficiente, se trata, además, de casos que ya han sido juzgados y cuentan con una sentencia. El desafortunado programa llega en medio de un clima de gran debate social por el “caso Harvey Weinstein” y la oleada de acusaciones de abusos que muchas mujeres están denunciando en la mayor industria de cine del planeta y otros sectores.

Este es uno de los motivos de la gran controversia que está generando en opinión de Bernard van der Bosch, el productor. En sus propias palabras: 

“El programa trata de reflejar dramas personales en los que una parte afirma haber sido violada, la otra parte lo niega. Nuestro programa trata de esa zona gris”. 

Sin embargo, esa “zona gris” ya ha sido dictaminada por un juez, por lo que no tiene demasiado sentido contradecir una sentencia con la opinión de espectadores de televisión. Cae, además, en uno de los grandes problemas sociales de este tipo de casos: el de silenciar a la víctima. ¿Nadie ha pensado en la crueldad de hacerles revivir un caso traumático y seguramente difícil de denunciar con la posibilidad, además, de que la opinión pública contradiga una sentencia de culpabilidad? En ningún caso se prevé que las víctimas de estas agresiones tengan voz o voto en la dinámica del programa, ni la posibilidad de defenderse. 

También afirma que no tratarán casos en los que “se arrastra a alguien hacia los arbustos”. Pero aunque ese tipo de asaltos también existan, según datos del Instituto de la Mujer, la mayor parte de las agresiones provienen de personas conocidas por la víctima (36%) e incluso por parte de familiares (51%). Esto demuestra que el conocimiento (o la sensibilidad) por parte de los creadores del programa es, como mínimo, escasa.

En el primer capítulo los casos fueron el de una pareja joven que practicó sexo después de una fiesta, sin estar claro si fue consentido o no, y el de un joven cuya jefa intentó seducir después de una cena de trabajo.

Después de las dramatizaciones, el jurado debe dictaminar si hubo violación o no. Una manera, digamos, ligera, para tratar con un tema tan sensible y complejo.

El profesor Toine Lagro-Janssen, que dirige un centro de ayuda a víctimas de asaltos sexuales, es categórico sobre su opinión del programa: 

“Ese tipo de veredicto es terriblemente dañino. Si no reconoces algo, estás impidiendo a la víctima aceptar que le ha ocurrido algo. Y la aceptación es el primer paso para aceptar y superar el trauma”. 

Parece claro entonces, que si la idea del programa no era muy buena de por sí, ha llegado en un clima social muy desafortunado, ya que cada vez se está generando más conciencia acerca de este problema sistémico en el que las víctimas, al fin, están dejando de ser invisibles.

Queda por comprobar si las numerosas críticas al programa harán que se resienta hasta ser cancelado, o si, por el contrario, tienen el efecto contrario y le reportan aun más audiencia debido al fenómeno conocido como “efecto Streisand”.

Fuentes: DailyMailThe IndependentRTPlayGround,  conigualdad.org

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