in

Vivió durante 4 años en una furgoneta “camperizada” y cuenta cómo fue su experiencia

El precio de los alquileres en ciudades como Madrid o Londres puede ser realmente elevado, sobre todo si estudias fuera de casa y tus medios son bastante limitados como para permitirte un apartamento. 

Es por ello que mucha gente no descarta la idea de llevar una vida en una furgoneta camperizada, es decir, una furgoneta equipada con todo lo necesario para vivir: una cama, espacio para el almacenamiento, mesa, cocina y baño. 

De hecho, recientemente el testimonio de Camperolondon a través de Menéame no ha tardado en ganar difusión y despertar la curiosidad de muchos usuarios que alguna vez se han planteando este modo de vida. Este joven estuvo viviendo en una furgoneta camperizada durante dos años y medio en Londres y, para aquellos posibles escépticos, parece que no le fue nada mal.

Mi furgoneta era una Ford Transit que adquirí a un colega de trabajo inglés que estuvo viviendo en ella durante 4 años en Londres. Era una “camperización” no al uso ya que su finalidad era la de ser indetectable desde el exterior.
Esto me permitió aparcar (y vivir) en zonas bien situadas (lógicamente fuera de la zona de “congestión” de Londres)
“, comenta.

Ante el curioso modo de vida de este joven, la gente no podía creerse cómo había sido capaz de llevar una vida completamente normal, por lo que decidió narrar cuál era su rutina diaria viviendo en su furgoneta:

– Levantarme sobre las seis o seis y media.
– Ir al gimnasio con la furgo (así no estaba estacionada todo el día en el mismo lugar)
– Desayunar en el gimnasio (en el gimnasio tenían “tea facilities” así que me llevaba simplemente fruta, galletas, bizcochos o algo para acompañar al té)
– Rutinas de ejercicio en el gimnasio
– Ducha y aseo (afeitadora eléctrica con batería ya que no hay enchufes en baños ingleses)
– Coger el scooter (patinete) de la furgo e ir a trabajar (20 minutos)
– Trabajo…
– Prolongar un poco la jornada de trabajo haciendo mis cosas particulares (y así algunos días sobre las 6 hacía una merienda cena aprovechando la cocina del trabajo)
– Compra diaria (dado que tenía una nevera de camping de hielo que solo usaba en verano solía hacer una compra diaria o cada dos días)
– Vuelta a la furgo (aparcada generalmente cerca del gimnasio) y conducción de nuevo hasta mi zona habitual de aparcamiento nocturno
– Recados varios (lavandería, etc..) o bien los viernes o fines de semana salir con amigos/parques/actividades
– Vuelga a la furgo, cena rápida y tiempo para ver una película/serie y a dormir sobre las 10
Generalmente pasaba poco tiempo en la furgo (excepto en invierno que aproveché para aprender a tocar el teclado)

Otros usuarios se preguntaban cómo había sido capaz evitar un robo o cualquier tipo de asalto a la furgoneta en zonas tan transitadas de Londres. Su secreto residía en el camuflaje: 

Para evitar que me robasen (pensando que era una furgoneta con material de trabajo o algo similar) le hice unas pegatinas tipo vinilo de una Charity de recogida de muebles que no existe, creando una página web con WordPress incluso para ella.

¿Y cómo hacía para paliar los efectos del frío en invierno? También encontró la solución perfecta para este problema:

La persona que hizo la camperización (yo compré la furgo ya preparada) se ocupó de añadirle un aislamiento bastante bueno (creo que me dijo que de alrededor de 9 centímetros). El aislamiento tenía dos capas una especie de aluminio y unas fibras naturales. Al no tener grandes ventanales y la cabina separada hacía también que no entrase mucho frío.
Aún así se notaba algo del frío por lo que terminé instalando una calefacción estática de gas (muy segura y que consume poco). Con la calefacción estática y durmiendo en un saco pasaba las noches sin ningún tipo de problema.

Además, se trata de un modo de vida que permite ahorrar bastante dinero. En el caso de Camperolondon, él conseguía ahorrar entre 700 y 800 libras mensuales, que no está nada mal. También cuenta que prácticamente recuperó la inversión inicial cuando decidió a traspasar la la furgoneta a otra persona. Transcurrido el tiempo, sus ahorros le permitieron adquirir una vivienda propia.

“Estuve 3 años trabajando en Londres, 2 y medio viviendo en la furgo y con lo que ahorré pude lanzarme a comprar una vivienda (decisión muy acertada viendo los alquileres ahora mismo).”

El acceso a internet, una herramienta indispensable en el s. XXI, tampoco supuso ningún problema:

Tenía una buena tarifa de datos aunque no pasaba mucho tiempo en la furgo para usar Internet, también aprovechaba Internet gratis en cafeterías, bibliotecas y demás. Procuraba no pasar mucho tiempo en la furgo así que me iba con el tablet a cualquier sitio.

Lo mismo podríamos decir de los aparatos electrónicos que necesitaban carga, tales como el teléfono móvil o la maquinilla de afeitar:

La máquina de afeitar y otros aparatos electrónicos los cargaba en mi trabajo. Debajo de mi estación tenía la típica regleta de suelo y lo cargaba todo dentro de la mochila para que no se viese mucho.

Y claro, en estos casos, la zona de aparcamiento se convertía en uno de los aspectos más importantes: 

Aparcaba en una zona residencial y dado que la furgo solo estaba en horario nocturno creo que la gente terminó pensando que era un residente más. No solía dejarla siempre en el mismo lugar pero si en la misma zona. Además, era una zona donde había muchas tiendas de charities y como mi furgo tenía una pegatina de charity se camuflaba muy bien“.

Muchos usuarios se preguntan si no se sintió solo durante tanto tiempo. Camperolondon, en respuesta a este tipo de cuestiones, confiesa:

Un poco indigente y solitario si que te sientes la verdad, hay que tener cierta fortaleza mental pero yo lo llevé bien (ya había hecho camping desde niño con mi familia, incluyendo casi 3 meses en verano)“.

Lo cierto es que, tras leer esta batería de preguntas y respuestas, quizá a algunos de vosotros os haya servido para quitaros la venda de los ojos y abrazar este modo de vida. ¿Qué pensáis?

What do you think?

0 points
Upvote Downvote