Hace poco os hablábamos de la inteligencia de los grandes simios. Cómo pueden recordar a una persona que ha sido importante es sus vidas aunque hayan pasado 18 años desde la última vez que la vieron.

Todo lo anterior ya nos sirve para vislumbrar hasta dónde son capaces dichos animales, pero hay mucha gente que solo piensa que es una cuestión de buena memoria y no de inteligencia.

Una muestra de inteligencia real tal vez pudiera ser la prueba de que un animal comprende lo que es justo y lo que no, una parte importante de lo que compone la moralidad humana. Con esta premisa, Frans de Waal realizó un experimento con 2 monos capuchinos bastante esclarecedor a la vez que divertido.

"El pepino estaba más rico antes de ver que a mi compañero le das uvas..."

“El pepino estaba más rico antes de ver que a mi compañero le das uvas…”

A los pequeños primates se les encomendó el trabajo de coger una piedra de la mano de sus cuidadores por una abertura y devolvérsela por otra. Si realizaban bien ese trabajo se les obsequiaba con un premio en forma de alimento.

Bien, el primer simio realiza a sencilla prueba y se obsequia con un trozo de pepino. El capuchino lo coge sin rechistar y se lo come. El segundo primate realiza la misma prueba, pero en este caso es obsequiado con una uva, mucho más sabrosa y apetecible que un insípido trozo de pepino.

Aquí es donde la prueba cobra sentido, ya que el primer simio lo ve todo, vuelve a realizar la prueba y a el se le paga con otro trozo de pepino. ¿Queréis saber su reacción? En el siguiente vídeo podréis verla, pero ya os aviso de que no está muy conforme con este pago injusto.

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