Hace algunos años, pintar los muros, suelos y esquinas de las ciudades no estaba considerado políticamente correcto del todo. Gracias a movimientos los graffitis y a artistas del entorno que han sabido evitar todo tipo de consecuencias legales, como Bansky, estas creaciones han sido elevadas a la categoría de arte. Actualmente el arte urbano está presente en todas las ciudades, y ha venido para quedarse.
Una de las características más propias de los graffitis realizados por buenos artistas urbanos, es que se adaptan a su contexto histórico y político, y sobre todo a su localización. Algunos ejemplos de ello son los 20 graffitis que presentamos a continuación, creados por algunos de los mejores escritores de graffiti del mundo.
Levalet adapta sus creaciones al entorno
Cubolíquido demuestra que el graffiti puede extenderse a todo tipo de superficies
Eva Radu y el río bajando las escaleras
Bart Smeets dio un toque mágico a esta columna
David Zinn extiende su arte por los suelos y esquinas
This is the most random assortment of creatures I have ever gathered together in one place, and yet they're far more interested in whatever's happening over my right shoulder. #streetart #minimural #anamorphicart #waitingforastory pic.twitter.com/LnjpfUlap0
— David Zinn (@davidzinn_art) September 10, 2019
Seth Globepainter tiene un estilo de dibujo muy propio
Ross Checo es un genio al contextualizar sus obras
Cheonne consigue crear verdaderas ilusiones ópticas
Ernest Zacharevic ha decorado todo tipo de lugares con sus graffitis
Como has podido ver, a medida que se va viajando de un país a otro, de una ciudad a otra, y de una localización a otra, se puede ver una gran cantidad de graffitis de estilos diferentes. Cada graffitero tiene su estilo propio a la hora de decorar las paredes, los suelos, las escaleras y las esquinas de las ciudades en las que viven o por las que viajan.
Los artistas urbanos que crean arte callejero saben adaptar sus creaciones al lugar donde deciden plasmarlas, o incluso se ven inspirados al ver un lugar para hacer un determinado dibujo que le dé un toque mágico. En la mayoría de ocasiones, antes de este toque mágico de arte, las localizaciones eran paredes blancas o de ladrillo envejecidas, esquinas estropeadas por el paso del tiempo, columnas carentes de gracia y escaleras de piedra sin encanto alguno. Ahora que cada vez existen menos prejuicios sobre los artistas urbanos, se valora más su capacidad de unir la realidad y la fantasía con graffitis que forman ilusiones ópticas.





















