La casa “voladora” ¿Locura arquitectónica o genialidad?

Publicado 9 abril, 2021 por Alberto Díaz - Pinto
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Hoy conoceremos una historia sorprendente en torno a la construcción de una casa única. Una obra de ingeniería apasionante, mucho más impresionante que la casa autolimpiable de la Señora Gabe, ¿recordáis?

Annunzio Lagomarsini se pasó siete años diseñando y construyendo su Casa Voladora, en la que vivió con su esposa en una zona rural de La Spezia, Italia. Pero lo mejor de todo es que la construyó sin planos, con sus propias manos, improvisando y con materiales reciclados.

Lo cierto es que la historia de la vivienda es casi tan increíble como la mente de su creador. Durante muchos años, Lagomarsini fue constructor en una empresa familiar. Allí fue donde adquirió todos los conocimientos sobre estructuras e ingeniería necesarios para emprender su mastodóntica obra. Pero no fue hasta 1987 que puso el proyecto en marcha. Esta fue su obra:

La casa «voladora» italiana, una obra de ingeniería única

Para erigir la casa, Lagomarsini usó una amplia variedad de materiales reciclados de edificios y astilleros navales, improvisando sobre la marcha, sin diseños formales ni ayuda de otros. De hecho, jamás han existido planos sobre la casa, porque nunca existieron. Lagomarsini no los necesitaba, pues todo lo necesario estaba dentro de su cabeza, conocimientos que fueron impulsados gracias a su acentuado espíritu creativo.

El resultado fue una casa de 110 metros cuadrados, divididos en dos plantas y dos amplias terrazas, ubicada sobre una plataforma metálica, la cual permitía ascender la vivienda hasta 20 metros. Una estructura levitante construida con palancas y contrapesos movidos por cilindros hidráulicos, que también le permitía girar la casa 360º. También era capaz de moverse del sitio, hasta 12 metros, gracias a unos rieles instalados en el suelo.

Las principales motivaciones que llevaron a Lagomarsini a construir esta casa eran simples: poder seguir al sol y tener vistas al mar. Un proyecto apoteósico para una sola persona, que Lagomarsini comenzó en 1987 y terminó en 1994.

Otra de las curiosidades que giran en torno a la mítica casa y su creador, es que este la levantó con plena autonomía y sin ayuda de nadie. Toda una proeza, teniendo en cuenta que Lagomarsini sufrió un accidente laboral en 1.968 que le provocó un 85% de discapacidad en una de sus manos.

Una idea sin patente

Lagomarsini solo visualizaba su idea de forma mental, por lo que nunca fue patentada. No obstante, el genuino constructor realizó 5 prototipos de la casa para estudiar y diseñar los distintos mecanismos de movimiento. Todos fueron descartados, a excepción de uno que aún se conserva en la actualidad y que podéis ver en el siguiente vídeo:

Asimismo, también tuvo que diseñar las herramientas que ayudarían y facilitarían la composición final, a modo de dos pequeñas grúas.

La vivienda voladora fue posible gracias al hierro reciclado, vigas, pistones, unidades de control, compresores y casi 3.000 tornillos. Y lo mejor de todos estos materiales se obtuvieron de los deshechos de diversas industrias mecánicas.  «Las catedrales se podrían construir con lo que hay en los vertederos, pero la gente no se da cuenta«, dijo Lagomarsini en una ocasión.

Lagomarsini falleció en 2018, pero su casa ha quedado para la posteridad. Actualmente, debido a diversos problemas mecánicos, los movimientos de la casa son limitados y ya no vuela como entonces, sino que solo podemos verla en posición de reposo.

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