La ciencia explica por qué perder a un perro puede ser tan doloroso como perder a una persona

Publicado 11 octubre, 2019 por Mike
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El impacto de una mascota en nuestra vida.

Los perros son especiales para muchas personas, y existen ejemplos infinitos para probarlo. Si hablamos de compañeros para el ser humano, existe un animal que podría tomar el primer puesto indiscutible en nuestras vidas, y esos son nuestros compañeros caninos.

Ya sea para trabajar, para disfrutar del ocio, o para apoyarnos en nuestros peores días, si tenemos a un perro como compañero sabemos que podemos contar con una alegría inagotable, y un par de lametones amistosos siempre que necesitemos levantar el ánimo.

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El perro mas viejo del mundo y su dueño. Fuente: Imgur.

Para las personas que aman a los perros y comprenden todo lo que pueden aportarnos en nuestro día a día, existe también una verdad universal: lo peor de un perro es el vacío que deja cuando se va.

Es difícil entender hasta qué punto un momento así es duro si nunca hemos pasado por ello, dado que algunas personas lo consideran equivalente a la pérdida de un ser querido en algunos casos.

Este tipo de comparaciones hacen que sea aún más difícil de comprender la situación para aquellas personas que nunca han tenido mascota, y para las que un perro es símplemente un alegre compañero y nada más.

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La última foto de Vegas, un precioso labrador. Fuente: Imgur.

La convivencia con nuestros amigos peludos da una perspectiva totalmente distinta, y nosotros hemos buscado las razones científicas que hacen que sea tan duro dejarles marchar.

El dolor de una despedida.

Hay pocas cosas tan dolorosas como perder a un perro, y las razones son muchas.

Para empezar, sabemos que el animal nos brindará siempre amor incondicional. Nuestras relaciones se basan en un balance constante y existen numerosas situaciones que es difícil gestionar en nuestras interacciones con otras personas.

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Hachiko, el perro que se hizo famoso por su lealtad. Fuente: Imgur.

Pero un perro no distingue entre intención y acto, ni malinterpreta nuestras acciones. Los perros son capaces de olvidar cualquier ofensa, y siempre están abiertos a ofrecernos su apoyo incondicional.

Sin juicios ni condiciones

La seguridad de que tendremos su cariño pase lo que pase y la constancia con la que estos animales son capaces de dedicarse a nosotros hace que siempre tengamos un colchón emocional, un animal que nos quiere a pesar de nuestros defectos o nuestros errores pasados.

Esta ausencia de prejuicios o rencores por su parte es algo liberador para nosotros, que acostumbramos a relaciones mucho más complicadas.

Una responsabilidad que nos une

Por otra parte no solo es importante lo que el perro nos ofrece. Uno de los aspectos que más nos une a nuestro perro es la cantidad de esfuerzo y tiempo que invertimos en ellos. Podemos verlos crecer desde que son cachorros hasta sus últimos días, y conocemos cada detalle de la vida que han vivido.

A veces el proceso de criar a un perro y cuidarlo puede generar sentimientos similares a los que sentiríamos siendo padres, y muchas de las tareas de cuidados guardan una similitud con instintos que tenemos a la hora de cuidar a nuestros pequeños.

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Una dueña y su alegre perro. Fuente: Imgur.

Una rutina que permanece

Por último, el hecho de dedicarnos al cuidado del animal nos hace crear hábitos, y estos hábitos se transforman en una parte de nuestra rutina a la que pronto nos acostumbramos.

Los paseos matutinos, las actividades semanales que planeamos con él, el acto de prepararles la comida… Todas esas acciones se repiten día a día, y se integran en nuestra vida, haciéndonos sentir mejor.

Cuando el animal nos deja, existen multitud de horas que anteriormente dedicábamos a su cuidado, y la sensación de pérdida se suma al vacío que queda en nuestra rutina.

Las horas que antes invertíamos en hacer feliz a nuestro animal ahora quedan libres, y el impacto en nuestro estado emocional puede ser inmenso cuando todo este tiempo se nos echa encima.

Nosotros compartimos nuestra vida con múltiples personas, pero la mayoría de los perros solo la comparten con nosotros.

La conexión que se forma es algo especial que solo se puede entender al vivirlo de primera mano, y estas son algunas de las razones por las que la tristeza de verles marchar es una de las emociones más tristes que podemos sentir.

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