17 pruebas que muestran por qué los que tienen perro nunca se aburren

Publicado 21 abril, 2021 por Alberto Díaz - Pinto
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Perros. Esos seres peludos capaces de despertarnos miles de sentimientos en un solo instante. A lo largo de todo este tiempo, hemos conocido historias perrunas de toda índole, desde perros que siguieron siendo fieles a sus dueños hasta después de dejar este mundo, hasta la magia que se produce cuando les damos una segunda oportunidad.

Y es que, si nos paramos a pensarlo, los que tenemos perro no contemplamos una vida sin su compañía. Exceptuando, claro está, a los desalmados que los abandonan a la primera de cambio.

Hoy conoceremos a 17 cánidos con los que sus dueños jamás se aburren. Trastadas, comportamientos extraños y costumbres la mar de divertidas. Queridos amantes de los perros, ¿preparados para pasar un buen rato? Comenzamos:

«Mi padre dice que nunca puede comer nada en paz»

«Mi tontorrón favorito, durmiendo en su almohada de viscoelástica favorita»

«Mis padres vendieron su caravana recientemente. Los nuevos dueños les enviaron una foto de sus ‘chicas’ escogiendo cama»

«Una hamaca no es problema para la desesperación de Big Mike por obtener (más) atención»

«Así es como le gusta a Burrito masticar sus huesos»

«Mi nombre es Mud»

«Este chico sí que sabe cómo posar para una foto»

«Chadwick prometió que esta temporada de lluvias se portaría bien…»

«Le dije que no se ensuciara mientras iba al baño. Esta es su cara de: ‘Lo siento mamá, fue un accidente'»

«Otros 7 muebles en la sala de estar, todos más grandes que este, y él prefiere dormir ahí cada noche»

«Este cachorro destruyó buena parte de la terraza y después se echó a dormir por lo bien que lo había hecho»

Esa postura no debe ser muy cómoda para comer… De hecho su compañero le mira anonadado

«Solo para que seáis plenamente conscientes de que Sir Frederick no ha dejado de hacer esto ninguna noche»

«Cada vez que roba algo que se supone que no debería tener, Penny se ‘esconde’ debajo de la cama para ocultar su culpa»

«Boca arriba o boca abajo, lo mismo da. Esa es la forma en que le gusta tomar su almuerzo»

«Mi perro hizo un agujero en su toalla por el que asoma la cabeza. ¡Ahora lo usa por toda la casa como si fuera un poncho!»

«A Alvy le encanta meterse en los espacios más pequeños. ¡Ahora me siento muy culpable por tener que mover el mueble de sitio!»

Seguramente los que tengáis perro os habréis sentido claramente identificados con algunas de las imágenes que acabamos de mostraros. Y es que, gracias de sus trastadas, compañía y amor, estas bolas de pelo nos han cambiado la vida, sin duda, ¡para mejor!, ¿no estáis de acuerdo?

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