Desde el siglo 6 a.C existen evidencias de reacciones postraumáticas en soldados que se habían visto envueltos en situaciones de extremo estrés, como lo son las acontecidas durante un conflicto armado.

Se les ha llamado de muchas maneras: Neurosis de Guerra, Neurosis Traumática, síndrome Post-Vietnam, Fatiga de Batalla pero el más actual es el Trastorno por estrés postraumático. Pero todas responden al mismo desencadenante: el miedo extremo al que una persona se ha visto expuesta, ha prensenciado o experimentado en situaciones donde su integridad física o la de alguien cercano se ha visto comprometida.

Casos actuales y el duro desencadentante

Durante la I Guerra Mundial, las bajas ascendieron hasta los 8.000.000 de personas y la mayoría ocurrió en la claustrofóbica guerra de trincheras.

Las particulares condiciones de las trincheras hacía que los hombres se quebraran en un número muy alto. Forzados a quedar encerrados allí, inermes, con la constante amenaza de aniquilación, y obligados a ser testigos de la mutilación y muerte de sus camaradas, sin esperanza de salvación, muchos soldados comenzaban a comportarse de manera histéricas. Gritaban y lloraban, fuera de control. Se paralizaban y no se podían mover. Se volvían mudos e inexpresivos. Perdían la memoria, y la capacidad de sentir.

“Esos tres días encogidos en la tierra, sin beber ni comer: los quejidos de los heridos, luego el ataque entre los boches (alemanes) y nosotros. Después, al fin, paran las quejas; y los obuses, que nos destrozan los nervios y nos apestan, no nos dan tregua alguna, y las terribles horas que se pasan con la máscara y las gafas en el rostro. ¡los ojos lloran y se escupe sangre!. Después los oficiales que se van para siempre; noticias fúnebres que se transmiten de boca en boca en el agujero; y las órdenes dadas en voz alta a 50 metros de nosotros; todos de pie; luego el trabajo con el pico bajo las terribles balas y el horrible ta-ta-ta de las ametralladoras.”
Carta de un soldado francés. Verdún, marzo 1916

Se habla que el síndrome de fatiga suponía un 40% del total de las bajas británicas durante la I Guerra Mundial.

Inicialmente se le atribuyó al ruido de la artillería, por la “conmoción cerebral” causante. Pero pronto se vieron bajas que no estuvieron expuestos ante bombardeo ruidoso.

Poco a poco los psquiatras fuerona admitiendo que los efectos de este trauma no eran originados por una causa física, sino que tenían una base psicológica.

El estres emocional de la exposición prolongada a muertes violentas era suficiente para provocar un cuadro neurótico similar a la histeria, en los hombres.

Se lo intentó justificar cuestionando la calidad moral de los afectados, considerándolos cobardes o que fingían. Se los llamó “inválidos morales”. Algunos fueron incluso sometidos a consejos de guerra o dados de baja deshonrosa. Hasta que comenzaron a aparecer algunos casos de héroes condecorados que también caían víctimas del cuadro.

Se caracteriza por

  • Abuso de sustancias adictivas como el alcohol y las drogas.
  • Alucinaciones.
  • Ansiedad.
  • Apatía.
  • Ceguera, mudez o sordera histéricas.
  • Desinterés.
  • Deterioro de los mecanismos de autocontrol.
  • Disminución de la confianza en sí mismo.
  • Espasmos epilépticos.
  • Incapacidad para comprender los problemas o planteamientos más sencillos.
  • Incomodidad física.
  • Inestabilidad emocional.
  • Insomnio.
  • Llanto incontrolable.
  • Parálisis.
  • Pensamientos dolorosos obsesivos.
  • Pérdida de la memoria.
  • Pesadillas.
  • Temblores.
  • Temores.

A continuación un video de principios del siglo pasado donde se muestra hasta que punto estaban afectadas este tipo de víctimas.

 

Fuentes: nel-medellin, lasegundaguerra, psicoblogia, jcdonceld, war archives, wikipedia

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