Aprende a hacer unos delicioso bagels de leche condensada

Publicado 18 febrero, 2020 por Alberto Díaz - Pinto
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Puede que hayáis probado cientos de veces los bagels, esos típicos panecillos con forma de rosquillas que suelen rellenarse de casi cualquier cosa que se os antoje. No obstante, puede que no conozcáis de donde provienen y por qué se hicieron tan famosos. Su origen y posterior expansión son, cuanto menos, curiosos.

¿Sabíais que el bagel fue inventado en Cracovia, Polonia, para competir contra el bublik, un panecillo tradicional ruso? Pero ahí no termina la cosa. En 1610, en el Reglamento de la ciudad de Cracovia, declaraba que un bagel se debía dar como regalo a la mujer en parto, pero no fue hasta mediados del s. XVI y principios del XVII, que este alimento no se convirtió en un alimento básico de la dieta polaca. Más tarde, el bagel se popularizó entre la comunidad judía y, por ende, al resto de Europa. Con la gran emigración a América, el alimento cruzó el Atlántico y su comercialización se extendió por todo el mundo.

Y después de ponerle un toque de historia al asunto, apuesto que cuando hagáis estos deliciosos bagels de leche condensada, os acordaréis de ella y podréis compartirla con vuestros familiares y amigos.

Recordad que esta es una variante de la receta tradicional, pero, sin duda alguna, son el dulce perfecto para acompañar vuestro café o té. El secreto está en la leche condensada; sí, efectivamente, esa lata que vuestra madre os ha tenido que quitar a «cucharazo» limpio cuando erais pequeños. Pero, además del ingrediente estrella, veamos qué vais a necesitar más:

Ingredientes

  • 1 lata de leche condensada
  • 3 huevos (2 para la masa, 1 para pintar)
  • 3 y 1/2 de harina de trigo
  • 1 cucharadita de polvo para hornear
  • Una pizca de sal
  • Semillas amapola, al gusto

Elaboración

Vertemos la lata de leche condensada en un bol y echamos los dos huevos. Después batimos todo muy bien añadimos la sal y la levadura. Acto seguido agregamos la harina, previamente tamizada, lentamente sin dejar de mezclar. Cuando tengamos la masa, dejaremos que repose durante una hora aproximadamente y tapada con un trapo

Cuando haya reposado, sacamos la masa del bol y la extendemos en la mesa, previamente enharinada para que no se pegue. Después iremos cortando masa y haciendo rosquillas con ella, uniendo debidamente los extremos. No es importante que sean del mismo tamaño, pero sí que el agujero sea bastante grande de cara al horneado

Colocamos los bagels crudos en la bandeja del horno forrada previamente con papel. Cuando hayamos ocupado todo el espacio, utilizaremos un huevo batido para pintar los bagels y posteriormente añadiremos las semillas de amapola. Precalentamos el horno a 180ª C

Cuando el horno esté caliente, meteremos los bagels y dejamos que horneen durante 10-15 minutos, o hasta que veamos que empiezan a dorarse. Podemos dejarlos más tiempo si vemos que aún están crudos, pero cuidado que no queden demasiado secos. Una vez listos, sacamos y dejamos enfriar unos minutos ¡Listo!

Si os han gustado estos bagels y, por ende, la leche condensada es vuestra perdición, quizá os interese probar este flan o estas galletas, pues son una auténtica delicatessen.

Vía: DepositPhotos, traducción y adaptación elaborada por La Voz del Muro.

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