Así son las bolsas hechas con piel de fruta, la alternativa ideal a las bolsas de plástico

Publicado 13 abril, 2021 por Alberto Díaz - Pinto
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Llevamos años usando bolsas reutilizables para reducir nuestra huella medioambiental. Sin embargo, dependiendo de los materiales con los que estén fabricadas, estas bolsas a veces requieren más recursos que las bolsas de un solo uso de papel o plástico. A cambio, estas pueden usarse y reutilizarse infinidad de veces.

Es decir, aunque no es la alternativa perfecta, no vamos mal encaminados. Y es que usar bolsas reutilizables fabricadas con materiales sostenibles, en lugar de las de un solo uso, puede ayudar a reducir aún más la huella de carbono en nuestro planeta.

Hoy conoceremos la alternativa sostenible propuesta por dos diseñadores alemanes, los cuales apuestan por bolsas reutilizables fabricadas con pieles de frutas.

Suena genial, ¿verdad? Conozcamos este apasionante concepto:

Sonnet 155, una alternativa sostenible

Según los diseñadores, Johanna Hehemeyer-Cürten y Lobke Beckfeld, Sonnet 155 es la actualización a la bolsa de papel ordinaria, disponible en una amplia gama de colores. Colores que «se inspiran en el final del verano, la sensación del sol en la piel, aguas estimulantes o un viento suave«, explican sus creadores.

Cada bolso es una pieza única, en cuanto al patrón degradado, texturas que varían sutilmente y colores pastel vivos, que se obtienen de pigmentos naturales.

El material compuesto tiene la apariencia visual y háptica de un cuero translúcido, con la ventaja de que eventualmente se biodegrada en el agua o el suelo. De este modo, la bolsa se puede usar hasta que comience a disolverse.

El diseño del bolso sigue un enfoque minimalista para realzar su textura y translucidez. Por lo tanto, la forma elegante transforma el material en un producto deseable, que representa la sostenibilidad como un regalo en lugar de una carga.

Cómo se hacen los bolsos de piel de fruta

Sonnet155 está fabricada íntegramente con materiales biodegradables, para garantizar que cada bolsa pueda descomponerse en el agua o la tierra.

Sus diseñadores crearon las bolsas mediante un compuesto de dos materias primas: residuos de producción celulósica de la industria textil y pectina. Esta última imita parcialmente los efectos gelificantes de la gelatina.

Los residuos proceden de la celulosa, la pared celular estructural de las plantas. La pectina, por su parte, es un polisacárido de origen vegetal derivado de la piel de las frutas.

Así pues, cuando estos compuestos se combinan para fabricar Sonnet155 forman un tejido sostenible similar a la gelatina, que puede volver a integrarse en su ciclo de vida natural y biológico tras el uso de la bolsa.

El resistente material parece casi elástico, pero tiene el aspecto y el tacto del cuero.

Aquí podéis ver un resumen en vídeo sobre cómo se fabrican estas increíbles bolsas:

Ya sabéis cómo nos gustan los inventos que apuestan por la sostenibilidad, desde casas autosuficientes a proyectos que versan sobre limpiar las aguas de nuestros ríos y lagos. ¡Todo sea por un planeta más limpio y ecológico!

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